Del paseo de este finde por San Andrés

jajajajjajaja, Van a disculparme todos los que han dejado mensajes escritos, y hasta los que no. Durante este tiempo, la cabeza se me fue a pasear, y es que el buda gruñón anda entre reformas y pinturas, y yo ando perdida entre mis cuitas de siempre y el trabajo, que a veces también pesa como si llevara en él toda la vida.
En fin, que ese gato no era mío. Navidad desapareció hace unos meses y ya no regresó. Echo de menos sus patas en mi espalda, como el año pasado y hasta su incordio cuando chateaba sentada en el sofá del salón. Me han dicho que, tras cumplir años (Felicidades Toñi también para tí!!!!), entro en período de cambios. No sé si eso incluía también perder… supongo que sí.
Esa preciosidad, sin ninguna apariencia de descuidado ni famélico, estuvo rondando la mesa donde comíamos en San Andrés aquel viernes por la tarde. Primero me hizo ojos, caricias en las rodillas y dejó pelillos en mi pantalón. Se subió sobre la silla donde descansaban bolso y abrigo, se acomodó… y cuando ya habíamos dado buena cuenta de los alfonsiños (no es marisco, se siente, pero nada que envidiar este pescado de piel roja y carne finísima a mi paladar) y del gofio escaldado en la terraza más bonita del mundo (con su iglesia, su campanario, sus escalinatas, sus palmeras, romero y rosaledas), se sintió en la confianza de participar.
Y, ¡oye!, había sido mi cumpleaños, qué menos que tener invitados a comer.
Aquí va alguna foto más de ese paseo: detalles… siento no saber hacer panorámicas… pero igualmente siéntanse tentados a visitarlo y a quedarse cada cual con la imagen que más les apetezca.
Una receta para la próxima, ¡lo prometo!
Y una mirada al cielo pero no se relaman, que eso fue hace diez días… hoy está cayendo el diluvio universal.
15 comments Enero 25, 2010
En el buda gruñón…

Se reservan habitaciones, simples, coloristas, cálidas y, espero, acogedoras. Se comparte una cocina “casual”, inspirada o no, de sabores muy elementales y poca elaboración, en un saloncito comunitario, con chimenea en invierno y galería abierta en verano: un vino, un té y si tú quieres una charla.
Hace dos días recibí un regalo atrasado de navidad, el comienzo de un libro. Cuál sería la sorpresa que en esas primeras líneas, entre bicicletas de paseo verdes con cestas de mimbre y timbre, señoras con sombrero y charlas cómplices con el camarero del bar, mencionaba “casualmente” un sueño acariciado por mí, al que vuelvo una y otra vez a lo largo de los años, un pequeñito hotel en una isla donde se llega por barco (línea Armas tiene muy buenos enlaces).
No sé si sería capaz de continuar aquellas líneas regaladas y hacer un relato, relatillo, pensamiento largo, ni si sería capaz de gestionar un localito así. Pero lo que sí hago es anotar y anotar recetas que en él haríamos. A veces he llegado a distinguir el tipo de cliente que aceptaría cada sabor. La pena es que soy muy caprichosa, y siempre me quedo en aquellos que estarían más cerca de mí, ¡qué poco comercial soy!!
Por ahora seguiré haciéndolo así. Después de todo este rincón es como una casa rural virtual, ¿o no?, con viejos y queridos clientes que ya saben lo que encontrarán… y aún así, vuelven. Así que espero que sigan sintiéndose cómodos en “El buda gruñón” y que les guste el menú que tenemos para hoy.
CREMA ANARANJADA para los días más especiales… y hoy, porqué no, puede serlo.
Después de tener todo pelado y lavado, voy añadiendo a la olla con un poquitín de aceite a medida que voy picando: la zanahoria y la cebolla. Añado el boniato y la papa enteros. Salpimento y le pongo el jugo de naranja más la cantidad de agua suficiente para cubrir. Dejo cocinar, separo un poco de caldo y paso por la minipimer, añadiendo más caldo a medida que lo necesitara, hasta dejar la consistencia ideal para cada cual. Paso por el chino y ¡ya!
Alguno reconocerá la crema del año pasado. Desde entonces la he repetido sólo para las grandes ocasiones (y han sido muuuuuuchas). Hoy me apetece compartirla con los desmemoriados, con los que no estuvieron entonces, con los amantes del calor y las cucharas, del naranja y las naranjas, con el gruñón. El primer plato de la carta está decidido porque tenía que ser de este color: alegre, feliz, creativo, animoso, estimulante, oxigenante y sano…
29 comments Enero 15, 2010
Regalos de amor (Sopa con pesto)
Le gustaba escribirle palabras de amor. Dejarle señales en cada recodo de la casa. Juegos de niños grandes, marcas de carmín en los espejos, una sorpresa en cada desayuno y cada invención.
Los colores eran regalos en la mesa; una fotografía que había tomado; notas de cariño en las agendas, en papeles sueltos, en la pantalla del ordenador, referencias en su blog, una planta, un fruto, una melodía de rastrillo, el resultado de una insomne madrugada, unas bolas de cereales y chocolate blanco. Lo envolvía, lo escribía y lo dejaba donde él lo pudiera ver.
En el tiempo que coincidieron, ella pudo haber escrito un libro entre lo que él vio, lo que no quiso leer, los impulsos que vedó incluso antes de iniciar un primer movimiento. Pudo haber montado muchos menús con lo que cocinó mientras él dormía, y en las esperas de sus largas ausencias.
Regados por las casas, por los espacios comunes, y hasta en los que no, quedaron los rastros para siempre de aquella su pequeña locura.
Regalos, dulces, salados, y guiños que nadie reclamó.
SOPA CON PESTO. un regalo para compartir.
Ingredientes:
- Caldo de verduras (el mío con puerro, cebolla, apio, zanahoria y papa, según me parece recordar)
- Judías riñón precocidas
- Pasta al gusto
- Tirillas de Calabacín hecho al dente, rápido y fuerte, en el wok.
- Pesto de Albahaca de hoja fina (la misma, ajo, piñones, aceite, queso de cabra curado, sal y pimienta)
Calentar bien el caldo y añadir la pasta. Cuando ya casi esté, añadirle unas poquitas judías bien limpias del agua de la conserva y dejar calentando mientras se hace el calabacín en el wok con una gota de aceite, fuerte y rápido. Se le añade y se da el último hervor.
Al servir, ponerle una cucharada de pesto o al gusto.
Super sencilla, limpia, sanota y sabrosa a más no poder. Como siempre el truqui: un rico caldo al gusto, la verdura que se use (en este caso calabacín), y la pasta, muy al dente. Muy caliente será una caricia de aroma y sabor.

21 comments Enero 4, 2010
9 misas de luz cantan los Divinos hasta Nochebuena
Nueve misas de luz cantan los Divinos hasta Nochebuena. En la Palma no conocemos los calendarios de adviento, pero sí esas nueve misas que, dicen, representan los nueve meses de gestación de María.
Durante ese tiempo de espera, por distintos barrios de la Capital y otros municipios, grupos de divinos, hasta no hace tanto hombres, hacen rondas nocturnas anunciando la Navidad. En noches de frío y agua, según las zonas, reconforta que los vecinos abran sus puertas aun en pijama, brindando mistelas, anís, café y algún dulce… rosquetes, turrones, almendrados o truchas, que ayudan a pasar la vigilia de esas noches. Y qué importa si a las pocas horas hay que ir a trabajar?!
Hace poco leía en distintos blogs cómo se celebra la Nochebuena en otros países. Y le comentaba a Ajonjolí, de “La flor del Calabacín”, que sobre la Navidad en Canarias hay muchos tópicos. Este año de camisilla y camisas, no ha sido un ejemplo de lo que suele ocurrir… En mis recuerdos: temporales de viento, palmeras queriendo besar los suelos, narices aplastadas contra los cristales empañados de vaho, el calor de la plancha de mi madre y a los tres hermanos tapados en un sofá viendo Mujercitas.
Las alfombras eran cajas de cartón abiertas que recorrían la casa, y el recibidor, directamente el patio donde las visitas dejaban sus botas de agua embarradas hasta los tobillos.
Esta imagen está muy lejos de lo que suelen muchos pensar para las Navidades en las Afortunadas, pero yo también vivo en ellas, y nada más lejos que pensar en un sol radiante y constante los 365 días del año. Entre las costumbres, quizá la de las rondas de los grupos de divinos la más peculiar, las 9 misas de luz previos al día de Navidad, las piteras adornadas sencillamente como opción al árbol de Navidad, el musgo fresco en los bajos de la rama o en los portales, la arraigada costumbre de compartir lo mejor que se guardaba para esta ocasión. Los conejos y gallinas reservados se intercambiaron siempre por las papas nuevas, boniatos o naranjas que cualquier otro podía ofrecer. La fábrica de dulces en comunidad, ya fuera por compartir el horno, ya por hacer más amena la labor de cortar y pegar, freír, o nevar de azúcar… y de paso: cotillear (costumbre muy arraigada y no exclusiva de esta época
)
Ahora, que las costumbres de fuera se hacen fuertes, la sencillez sigue siendo fundamental en muchas de las reuniones familiares del 24 y el 25. No en cuanto a la cantidad, que aún se cocina como para un mes, pero sí en cuanto a los platos preferidos. El caldo de gallina y la sopa de picadillo o de pescado sigue siendo fundamental… aún se prefiere la pata asada y la sama al horno. No entodas las familias se ha establecido la novedad, y yo, por esta vez, me alegro de que en la mía y en lo fundamental se mantengan las costumbres. Me hace mantener la ilusión de que lo más importante no es la apariencia sino, como antes, como a mí me enseñaron: compartir…. da igual que sea el caldo, una pantana o una bolsa de aguacates que en el último temporal el viento dejó en el suelo.
Espero hayan disfrutado de la Nochebuena más buena, que hayan sonreído y abrazado. Aprovecho para agradecer a todos cuantos han pasado y dejado un mensaje y pido disculpas porque me falta tiempo para corresponder. Aún quedan días de fiesta, días para celebrar, cada cual a su manera espero los disfruten también.
Un abrazo cálido y envolvente para cada uno. Una sonrisa y ¡gracias por formar parte de mí este año que se acaba!
21 comments Diciembre 27, 2009
De caminos y puertas abiertas a la Navidad
Hace una preciosa mañana de domingo. Miro por la terraza y soy tremendamente feliz.
Lo que pueda apretar, ahí sigue. Lo que no gusta, seguirá y seguirá. Lo que he de mejorar, lo que no debo olvidar, lo que me preocupa, lo que tengo que limar… tantas y tantas cosas que hoy no tienen ninguna importancia. Esta mañana sólo un camino, una puerta abierta, la cocina manga por hombro y esta calidez… para tí, Rebeca, Ana, Toñi, María, Calohe, Juan, Elo, Oscar, Ka, Tanci, Alicia, Ana, Humita, Paula, Antínez, Mai, Kako, MªLuisa, MªJose, Marta, Alina, Nina, Carmen y también para tí: un abrazo que respira ya Navidad… y un rosco de los de siempre, de los de cocinar con el vecindario y la familia, de los que sueño y soñaré hacer contigo.
Para beber: leche con chocolate y café justo de dulzor, té o mistela de naranja, a elegir.
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24 comments Diciembre 13, 2009
Fuera llueve (Pastel de zanahoria y almendras)
Fuera llueve. Dentro me siento mullida.
Mullida, callada, sin conflictos. Intento escribir algo pero no tengo nada importante que decir.
Cocino como hace muchísimo que no, como, fotografío.
Pero por dentro sigo en un estado de casi paz. Intento buscarme el espíritu follonero pero… no responde más allá de cinco minutos (esos pueden ser mortales) y luego se diluye, se va, se escapa entre las nubes de la mañana.
Miro, me dejo fundir con lo que veo en cada paseo, me percato de todo, todo deja sus huellas en mí, pero no te lo puedo contar. Se desvanece con el suspiro del segundo siguiente.
Suenan los teléfonos, la vida sigue su rutina, y sin embargo no quiero ni puedo bajarme del cómodo asiento de la guagua L01 que me lleva y que me trae. Me deslizo en el tobogán mojado del parque junto a la parada, en forma de gotas en los zarcillos de la enredadera que me moja el pelo, me deslizo en el calor de mi abrigo y de mis calcetines… en el de tu abrazo sin tí.
Leo: Nuestra tarea consiste en encontrar un equili brio, encontrar el camino del medio, aprender a no volcarnos en preocupaciones y actividades accidentales, sino a simplificar nuestra vida cada vez más... y en el mismo texto: La ausencia de apego es señal de que uno se está volviendo más libre de uno mismo.
Quiero protestar, tiendo a hacerlo… pero luego, inmediatamente, la llama se apaga. Queda calma y silencio. Yo sé que ésto que siento no es desapego, ¿o sí?. No sé. Jamás lo entenderé. Dos minutos después es que ni me preocupa. No quiero ni tengo ánimo para discutir.
Los primeros coches pasan multiplicando la lluvia sobre el asfalto. Me gusta ese runrún apagado. Caen piedritas por el desagüe del tejado. Un chorro hace música sobre alguna tapa que quedó fuera de sitio. Las gotas del cielo bailan la danza del agua en el patio… las veo un instante adornadas de plumas, como los indios comanches de las pelis de vaqueros, otro coche… hoy me mojaré… qué dulce esta calma, qué dulce.
PASTEL DE ZANAHORIA Y ALMENDRAS

Esta vez hice la mitad de ingredientes de esta receta que he repetido mucho los últimos otoños. Si es un cumple, con dulce de leche y adornada con virutas de zanahoria confitada (quedan unos caramelitos super curiosos) queda de muerte, de plena temporada, los niños se la comen sin rechistar y repiten, y los grandes se extrañan de que tenga… ¿¿zanahoria?? Leen poca literatura repostera extranjera
La receta salió de leer decenas de ellas y entusiasmarme con algunas por el aspecto, con otras por las especias, de otras me interesaba la facilidad o la combinación de sabores. Al final, resumiendo, cogiendo de aquí y allá, probando, inventando alguna cosilla y reajustando, salió esta fórmula que para mi horno, mi poca maña y mi paladar es la mejor.
Pondré las cantidades completas, (con la mitad salen 12 magdalenas de molde en plancha de silicona, grandotas) y luego cuento las variaciones de esta ocasión, que hicieron que saliera una masa más apretada pero igual de rica en sabor.
Pico 375 gramos de zanahoria bien fresca, y a poder ser del país, en un robot de cocina. Bato 4 huevos hasta hacer aumentar pero sin hacer a punto de nieve la clara (advierto que a mí me gustan los bizcochos masacotes). Le añado 225 gramos de azúcar blanca o morena – la negra oscurece el resultado dándole otro toque y no queda tan dulce, pero en ningún caso lo será en exceso, así que a los muy dulceros, mejor ponerle algo más. Volcar en la misma hondilla 150 ml. de aceite y la zanahoria picada, y batir.
Por otro lado colocar los ingredientes secos: 80 gr. de almendra pelada y molida, 50 gr. de coco rallado, pasas sin pipas hidratadas, pizca de sal, nuez moscada, pimienta, canela y (a veces, otras no) también jengibre, 150 gr de harina aireada con 1 sobre de levadura royal.
Volcar el líquido sobre lo seco y remover con espátula. Hornear a 160º en horno previamente calentado, en molde cubierto de aceite y pan rallado (lo prefiero a la mantequilla y la harina, aunque hace la misma labor). A partir de la media hora, controlar su cocción. Dejar por supuesto enfriar, y mejor sabrá a medida que cumple días.
Bien… en esta ocasión había leído en el blog de una chica americana, que la zanahoria la añadía también a los elementos secos, antes de la harina. Con lo que envolvía la hortaliza con los polvitos milagrosos. El resto sería igual. Yo no conseguí que “despegara” – que tampoco lo hace mucho-, quizá al dividir la levadura no supe calcular, o que le puse nada más que almendra- y más de la mitad- pq no tenía coco como esperaba, o que estaba más granuloso… la cosa es que quedó muy húmedo y bastante apretado. La verdad es que no me importa, al contrario. Fue muy fácil de hacer y ese peso para mí es un punto a favor, ¡¡pero que lo sepáis!!
Después de llenar con dulces mi caja de lata que saco sólo en invierno, cuando enciendo el horno, me pude permitir probar un postre que anotaré para la posteridad porque me ha encantado…. pero eso será para otro día. De dulces ya está bien por hoy.
Las fotos están muy saturadas. ¡Perdón! Aún no me convencí que a pleno sol no debo hacerlas. Pero… hacía un día tan bueno y yo estaba tan a gusto en la parte baja de la casa, preparando el desayuno como si tuviera un príncipe a quien agasajar, que me lo salté a la torera. Ni una sombrita busqué, y así quedó…
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17 comments Diciembre 3, 2009
Me asalta la vida (Fideos exóticos)
21 comments Noviembre 22, 2009
Me gusta el rojo (Pruebas cambio de color)
Esta tarde me aburría un poco, ¿se nota?. No quería ir a la cocina ni hacer nada más. Quise jugar con la portada del blog, pero me encuentro con que el modelo me limita mucho y no puedo hacerle grandes cambios. Quisiera algo cálido, acogedor y me inclino por otro tipo de colores… rojos y verdes más oscuros, pero difícil si el resto del diseño no lo puedo adaptar. Por eso me he puesto a recolectar algunas fotos de ese tono, que vistieran esta única hoja donde del rojo predominará. Luego me volveré a replantear continuar en este diseño o volver a mi blog anterior… jolín, necesito urgentemente bajar un puntito a la luz.
Me gusta el rojo y los tonos rojizos, me atrae, me atrapa, me anima, aunque rarísima vez me vestiré de ese color.
Curiosamente, sin embargo, hace años encontré en una tienda de telas una bambula de seda preciosa de color rojo. Me compré metros y metros (entonces yo cosía), y durante años, repetí una y otra vez la misma camisa. Cuando se decoloraba o rompía -la tela era un poco delicada-, la volvía a hacer. En principio la había conseguido para hacer otros trabajos pero al final, la gasté en mí. Era como un talismán para mí aquella blusa roja, aquel corte, tejido y color me “vestían” como con nada me ocurrió en ninguna otra ocasión. Me hacía sentirme tremendamente segura, “redonda”… y ya dije alguna vez cómo me gustan las cosas redondas, completa, perfecta, sin artificios.
Luego tuve una piedra colgando al cuello durante muchísimos meses. Adoraba, adoro ese regalo. Una simple “piedra” veteada rojiza colgando de un cordón negro. E igualmente volví a sentir esa sensación de seguridad.
Me gusta el rojo de la navidad y mis sofás son de ese tono, igual que las cortinas. Me gustan las amapolas y las rosas estampadas de ese color (no las de verdad). Me gusta mi bolsón rayado de rojo y ese pañuelo olvidado sobre el arcón. La ristra de pimientas secas de la ventana de la cocina, mi bolso de piel, la media docena de platillos de café que conseguí desconchados a 1 euro, o las bandejitas de barro lacadas con flores blancas de almendro.
Del rojo dicen muchas cosas. ¿Crees que tienen razón? ¿Porqué nos sentimos inclinados más a unos tonos que a otros? ¿Cuál preferirás tú? (Yo el rojo sólo en detalles, los rojizos, el crudo, el blanco, el negro, el malva, el verde… cuántos son ya!!!!)

(Según la red:)
El color rojo es el del fuego y el de la sangre, por lo que se le asocia al peligro, la guerra, la energía, la fortaleza, la determinación, así como a la pasión, al deseo y al amor.
- Es un color muy intenso a nivel emocional. Mejora el metabolismo humano, aumenta el ritmo respiratorio y eleva la presión sanguínea (ummmm, parece peligroso para la salud).
- Tiene una visibilidad muy alta, por lo que se suele utilizar en avisos importantes, prohibiciones y llamadas de precaución.
- Trae el texto o las imágenes con este color a primer plano resaltándolas sobre el resto de colores. Es muy recomendable para encaminar a las personas a tomar decisiones rápidas durante su estancia en un sitio web.
- En publicidad se utiliza el rojo para provocar sentimientos eróticos. Símbolos como labios o uñas rojos, zapatos, vestidos, etc., son arquetipos en la comunicación visual sugerente (Será para gente que no tenga mis gustos, no hay nada que me provoque menos que un labio y una uña roja, ni ropa, ni calzado, jajajajjaja, a ver si voy a ser rarita).
- El rojo es el color para indicar peligro por antonomasia.
- Como está muy relacionado con la energía, es muy adecuado para anunciar coches motos, bebidas energéticas, juegos, deportes y actividades de riesgo.
- En heráldica el rojo simboliza valor y coraje. Es un color muy utilizado en las banderas de muchos países.
- El rojo claro simboliza alegría, sensualidad, pasión, amor y sensibilidad.
- El rosa evoca romance, amor y amistad. Representa cualidades femeninas y pasividad (No me gusta nada el rosa, seré por eso menos femenina?).
- El rojo oscuro evoca energía, vigor, furia, fuerza de voluntad, cólera, ira, malicia, valor, capacidad de liderazgo (cuando estoy enojada o alterada, no me siento a gusto en ningún lugar de colores llamativos, huyo de ellos). En otro sentido, también representa añoranza.
- El marrón evoca estabilidad y representa cualidades masculinas.
- El marrón rojizo se asocia a la caída de la hoja y a la cosecha.



4 comments Noviembre 21, 2009
Ensalada Tropical y “Hamburguesas” vegetales
Cabezona de ideas recurrentes y alegrías compartidas, aquí estoy hoy, celebrando porque fue un gran día. Pintadme otra vez hoy con una sonrisa.
Desde esta mañana tengo pendiente completar esta entrada, pero no sabía cómo hacerlo. He pasado el día leyendo, trasteando en la cocina, con pocas ganas de hablar. Creo que mi cuerpo anda un poco perdido. Necesita de ese pequeño cambio de estación que juega al escondite, necesita descanso para luego volver a resurgir… descanso que no termina de llegar, ensimismamiento que con tanta luz se hace difícil.
Y con este tiempo variable y soleado, voy del puré a la ensalada, del mango a la castaña sin terminar de decidir. Hoy volvió a tocar ensalada… ésta que se ha hecho una de mis favoritas y plenamente de estación, esta vez falsa estación. Otoñal por el mango, otoñal por los aguacates de mi casa, por las piñas que me llaman más que nunca en las estanterías del mercado, otoñal porque sigue siendo una prueba para un proyecto que no cuajó, pero que nunca muere sin embargo. Porque el olvido no se impone ni se propone, sólo llega cuando ha de llegar.
ENSALADA DE FRUTAS TROPICALES. Base de Lechuga para Aguacate, Mango maduro, Piña natural y Plátano. Al final, le puse unas pipas porque quería añadirle sésamo y los bichillos se habían hecho con él. No lo volveré a repetir. Para aliñar: puntita de mostaza dulce, otra puntita de miel, vinagre y aceite, sal y pimienta (si gustan) bien batido todo.
Y para acompañar: una especie de hamburguesa vegetal. Había comprado hace unas semanas unas congeladas. No estaban mal, pero demasiado pastosas para mi paladar, con un gusto indescriptible a comida preparada. Así que no podía pasar sin hacerme unas a mi antojo:
MIS HAMBURGUESAS VEGETALES: Soja deshidratada en copo menudo, remojada desde la noche anterior y bien escurrida, zanahoria rallada, cebolla, perejil y pimiento verde picado fino. Para aglutinar un huevo. y para saborizar un poquitín de comino molido y pimienta de colores. Mi intención era ponerle un poco harina de arepa, ummmmm, soñaba con ese saborcito a millo, pero no tenía. Las hice en una plancha frotada con oliva. Formarlas fue levemente complicado, tuve que dejarlas hacer bien de un lado y darle vuelta con dos espátulas, y ayudarlas a formar presionando un poco. Sin embargo, mereció la pena. Una textura … ¿cómo podría describirla?, viva, alegre, entretenida (no me gustan los masacotes pastosos), ¡divertida!. La verdura queda perfectamente hecha pero no babosa (No sé porqué he leído tantísimas recetas en las que las ponen previamente fritas). Y la combinación fresca, armónica y sensual. (Ya sé que lo digo mucho, pero , ¿¡qué se le va a hacer si me quedan los platos así y hasta inconscientemente los busco!? Me gusta esa sensáción de estar plenamente viva mientras mastico, ensalibo, paladeo y trago.
¡¡No quiero que nada me pase desapercibido!!
Y con ésto que he recordado hoy, les deseo, me deseo, te deseo,¡¡ feliz semana!!
Yo no soy yo,
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo,
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido.
El que calla sereno,
cuando hablo,
el que perdona, dulce,
cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie
cuando yo muera.
-Juan Ramón Jimenez-
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27 comments Noviembre 15, 2009
Llegó, por fin!!! (tortas de calabaza)
Llegó, por fin, está aquí EL OTOÑO!!!!
La tarde noche de ayer llovió, de mar a montaña se tendió el gris, grumoso y volumétrico hasta que descargó. En las luces de los faros lo vi. Más allá, nada!!
Y al volver a casa, cómo se agradece un colacao con tortas de calabaza
.
Muchas sensaciones podría describir, notas sobre esta receta y sobre otras ofrecidas. Pero voy mal de tiempo, tengo que coger un avión. Así que, a la vuelta será…
Buen día. Y no olvidemos mojarnos si, con suerte, vuelve a llover.
Tortas de calabaza
Calabaza guisada con pizca mínima de sal y rama de canela (en este caso cocinada al micro) chafada en un cuenco, a la que se le añade leche (yo de coco), 1 huevo batido, pizca de jengibre y un poco de azúcar. Luego hacer una masa como para buñuelos, removiendo con harina y levadura.
Dejar reposar media horita y freír a cucharadas, apartándolas sobre papel absorvente.
Como se puede ver, yo las preferí chiquititas, así me engaño y pienso que no cometo pecado grave.
Pero quiá… la verdad es que empapa bastante el aceite, y la opción de ponerle leche de coco en lugar de leche normal creo que aún lo agravó más. Peroooo, el resultado es una tortita de un sabor muy “redondeado” , equilibrado y suave, y una textura jugosa y efímera.
Aquí en la isla -ahora sé que en tu casa también- llamamos torta a estas masas fritas con huevo, leche y harina simplemente especiadas con limón y canela, o a las que se le suma calabaza o restos de arroz. En ocasiones las he servido, en lugar de con azúcar por arriba, con mojo de queso. Transformando un dulce en un picoteo, poco convencional según quién lo mire, ¡vale!, pero rico.
Poema Canción De Otoño de Paul Verlaine
Los sollozos más hondos
del violín del otoño
son igual
que una herida en el alma
de congojas extrañas
sin final.
Tembloroso recuerdo
esta huida del tiempo
que se fue.
Evocando el pasado
y los días lejanos
lloraré.
Este viento se lleva
el ayer de tiniebla
que pasó,
una mala borrasca
que levanta hojarasca
como yo.
Versión de Carlos Fujol
No llego a ponerle música… si a alguien se le ocurre sugerir por esta vez, estaré encantada de recibir el regalo.
11 comments Noviembre 4, 2009





































