Ensalada Tropical y “Hamburguesas” vegetales
Cabezona de ideas recurrentes y alegrías compartidas, aquí estoy hoy, celebrando porque fue un gran día. Pintadme otra vez hoy con una sonrisa.
Desde esta mañana tengo pendiente completar esta entrada, pero no sabía cómo hacerlo. He pasado el día leyendo, trasteando en la cocina, con pocas ganas de hablar. Creo que mi cuerpo anda un poco perdido. Necesita de ese pequeño cambio de estación que juega al escondite, necesita descanso para luego volver a resurgir… descanso que no termina de llegar, ensimismamiento que con tanta luz se hace difícil.
Y con este tiempo variable y soleado, voy del puré a la ensalada, del mango a la castaña sin terminar de decidir. Hoy volvió a tocar ensalada… ésta que se ha hecho una de mis favoritas y plenamente de estación, esta vez falsa estación. Otoñal por el mango, otoñal por los aguacates de mi casa, por las piñas que me llaman más que nunca en las estanterías del mercado, otoñal porque sigue siendo una prueba para un proyecto que no cuajó, pero que nunca muere sin embargo. Porque el olvido no se impone ni se propone, sólo llega cuando ha de llegar.
ENSALADA DE FRUTAS TROPICALES. Base de Lechuga para Aguacate, Mango maduro, Piña natural y Plátano. Al final, le puse unas pipas porque quería añadirle sésamo y los bichillos se habían hecho con él. No lo volveré a repetir. Para aliñar: puntita de mostaza dulce, otra puntita de miel, vinagre y aceite, sal y pimienta (si gustan) bien batido todo.
Y para acompañar: una especie de hamburguesa vegetal. Había comprado hace unas semanas unas congeladas. No estaban mal, pero demasiado pastosas para mi paladar, con un gusto indescriptible a comida preparada. Así que no podía pasar sin hacerme unas a mi antojo:
MIS HAMBURGUESAS VEGETALES: Soja deshidratada en copo menudo, remojada desde la noche anterior y bien escurrida, zanahoria rallada, cebolla, perejil y pimiento verde picado fino. Para aglutinar un huevo. y para saborizar un poquitín de comino molido y pimienta de colores. Mi intención era ponerle un poco harina de arepa, ummmmm, soñaba con ese saborcito a millo, pero no tenía. Las hice en una plancha frotada con oliva. Formarlas fue levemente complicado, tuve que dejarlas hacer bien de un lado y darle vuelta con dos espátulas, y ayudarlas a formar presionando un poco. Sin embargo, mereció la pena. Una textura … ¿cómo podría describirla?, viva, alegre, entretenida (no me gustan los masacotes pastosos), ¡divertida!. La verdura queda perfectamente hecha pero no babosa (No sé porqué he leído tantísimas recetas en las que las ponen previamente fritas). Y la combinación fresca, armónica y sensual. (Ya sé que lo digo mucho, pero , ¿¡qué se le va a hacer si me quedan los platos así y hasta inconscientemente los busco!? Me gusta esa sensáción de estar plenamente viva mientras mastico, ensalibo, paladeo y trago.
¡¡No quiero que nada me pase desapercibido!!
Y con ésto que he recordado hoy, les deseo, me deseo, te deseo,¡¡ feliz semana!!
Yo no soy yo,
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo,
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido.
El que calla sereno,
cuando hablo,
el que perdona, dulce,
cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie
cuando yo muera.
-Juan Ramón Jimenez-
♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣
27 comments Noviembre 15, 2009
Llegó, por fin!!! (tortas de calabaza)
Llegó, por fin, está aquí EL OTOÑO!!!!
La tarde noche de ayer llovió, de mar a montaña se tendió el gris, grumoso y volumétrico hasta que descargó. En las luces de los faros lo vi. Más allá, nada!!
Y al volver a casa, cómo se agradece un colacao con tortas de calabaza
.
Muchas sensaciones podría describir, notas sobre esta receta y sobre otras ofrecidas. Pero voy mal de tiempo, tengo que coger un avión. Así que, a la vuelta será…
Buen día. Y no olvidemos mojarnos si, con suerte, vuelve a llover.
Tortas de calabaza
Calabaza guisada con pizca mínima de sal y rama de canela (en este caso cocinada al micro) chafada en un cuenco, a la que se le añade leche (yo de coco), 1 huevo batido, pizca de jengibre y un poco de azúcar. Luego hacer una masa como para buñuelos, removiendo con harina y levadura.
Dejar reposar media horita y freír a cucharadas, apartándolas sobre papel absorvente.
Como se puede ver, yo las preferí chiquititas, así me engaño y pienso que no cometo pecado grave.
Pero quiá… la verdad es que empapa bastante el aceite, y la opción de ponerle leche de coco en lugar de leche normal creo que aún lo agravó más. Peroooo, el resultado es una tortita de un sabor muy “redondeado” , equilibrado y suave, y una textura jugosa y efímera.
Aquí en la isla -ahora sé que en tu casa también- llamamos torta a estas masas fritas con huevo, leche y harina simplemente especiadas con limón y canela, o a las que se le suma calabaza o restos de arroz. En ocasiones las he servido, en lugar de con azúcar por arriba, con mojo de queso. Transformando un dulce en un picoteo, poco convencional según quién lo mire, ¡vale!, pero rico.
Poema Canción De Otoño de Paul Verlaine
Los sollozos más hondos
del violín del otoño
son igual
que una herida en el alma
de congojas extrañas
sin final.
Tembloroso recuerdo
esta huida del tiempo
que se fue.
Evocando el pasado
y los días lejanos
lloraré.
Este viento se lleva
el ayer de tiniebla
que pasó,
una mala borrasca
que levanta hojarasca
como yo.
Versión de Carlos Fujol
No llego a ponerle música… si a alguien se le ocurre sugerir por esta vez, estaré encantada de recibir el regalo.
11 comments Noviembre 4, 2009
A la luz de unas velas… (Crema de calabaza)

Yo citaría a F. Scott Fitgerald:
Puedes acariciar a la gente con palabras.
Tú me contestarías con un casi haiku sobre el silencio de M. Benedetti:
Qué espléndida laguna es el silencio
allá en la orilla una campana espera
pero nadie se anima a hundir un remo
en el espejo de las aguas quietas
Ambos podríamos pintar de seda labios ajenos con sabores dulces, otoñales y el regusto a vinos nuevos… Tú pondrías calabaza y cilantro, yo “respigaría” bajo los castañeros al ritmo de Bach.
Concierto-para-violín-BWV-1041-bach
Para la CREMA DE CALABAZA bastaría poner a rehogar en media cucharada de oliva: un par de papas, un cebolla mediana y como un kilo de la mejor calabaza madura, con bien de caroteno, que podamos encontrar. Removiendo, removiendo, irá sacando su mejor olor. Entonces sólo tendremos que añadir sal, medio manojo de cilantro y agua hasta cubrirla bien. Una vez guisada, se aparta el cilantro y a moler. Intensísima de sabor, dulzona y en extremo cremosa.
Al tiempo podíamos haber ido preparando unas CASTAÑAS GUISADAS con una pizca de sal y generoso puñito de anís; un cortecito como se les ve y a cocinar. Para acompañar al vino antes, durante o después del puré hirviente.
Al candor de las velas, la música de Bach y el dulzor de la mesa… Quizá, sólo quizá y por esta vez, tienes razón, no me haga falta acariciarte, además, con las palabras.

24 comments Octubre 24, 2009
Una oracion
Cada acto puede ser una oracion, un agradecimiento a la vida.
Siendo asi, cada comida y cada melodia pueden serlo.
12 comments Octubre 18, 2009
Feliz despertar
Hoy he tenido un sueño. Me he despertado soñando un paseo por mi ciudad (por pedir, ya podría haber sido mas lejos, pero bueno…), las calles primero algo abarrotadas, se iban quedando vacías. Junto a las puertas de las antiguas casonas, había puestos con móviles y tongas de objetos de diverso color. Una luz de dorado amanecer lo invadía todo, arrancando destellos amarillos a los brillantes de los grandes foulards colgados en tendederas en las plazas. Siguiendo la música llegaba a una esquina, una mujer salía en ese momento a la puerta, y en una mesa baja ponía un montón de telas cuidadosamente dobladas (estilo mercado árabe o hindú). La música que sonaba era capaz de amansar fieras, hacer bailar las cañas en el agua y rebrotar de color lo muerto. Me subía sobre las telas dobladas, me dejaba caer y ella me sonreía. Se sonrojaba, corría a apagar el play…”¡¡¡no!!!, por favor”… “¿te gusta?”… No podía contestar, solo sonreía y ella me correspondió. Volvió a recobrar la palidez de su cara y alrededor se hizo el silencio; sólo la melodía y la luz… sin mirar, veía como el aire jugaba entre los pañuelos tendidos y era tan pero tan feliz. Corría a dar el mensaje a alguien. Tenia que decirle que ella le había preparado aquel regalo. Tropezaban en la boca las palabras de tanta excitación, pero no pareció entenderme nada. Giré sobre mis pasos y volví a meterme en las calles y la luz. Sonreía con los labios, con los ojos… Saludaba a quien me miraba… y…
Abri los ojos con el pecho inflado de aire, me di cuenta que olvidaba respirar. Rei mi olvido, expiré y quise venir a escribir. Tengo la sensación de que será hoy un buen día. A todos: parte de esa luz. Buen despertar y buen desayuno de viernes.
♪☼♪♪♪
(perdonen, no se como se incluyen estos ficheros de manera menos invasora)
7 comments Octubre 16, 2009
Gracias a la vida
Ayer veía amanecer volando sobre un mar tachonado con borregos blancos. Ayer me sentía esponjada y fértil como la tierra en otoño tras las primeras lluvias, cuando le nace la yerba tierna. Ayer leía “Me sorprende que haya gente que tiene pudor a ser feliz” y pensaba cuanta suerte tengo por intentarlo siempre. También leía otras cosas que me abrieron a sentimientos y sensaciones que luego no supe explicar… pensé que tenía que escribirlas pero se me fue el día en cocinar y trastear. Hoy me toca enfocarlo de otra manera, con menos palabras, con dos frases simples… Gracias a la vida… ( parafraseando al otro) aunque me cueste llegar al cielo para darles el abrazo que se merecen por tocarme tanto.
Descansen en paz, Mercedes Sosa, Rafa Arozarena, y… ¡gracias!
10 comments Octubre 5, 2009
En otoño…
En otoño y yo sin ver un arcoiris.
Pues nada, que allá que me voy, ¡¡a buscarlo!!
Este sábado no habrá desayuno y paseo de entre tiempo por mis lugares de siempre. Pero espero traer a la vuelta algo rico para cocinar, aparte de mucho amor por mi misma y un cacho de arcoiris si el tiempo se presta. jajajajjaja, mi gozo en un pozo, acabo de oir que el tiempo estará bueno… ¡espero se equivoquen!
En fin, estupendo fin de semana a todos. A la vuelta creo que regresaré a mi blog de invierno. Estos colores tan claros me empiezan a tiritar en el alma. Necesito algo más recogidito y calor. Pero… eso ya se verá.
Hasta entonces, hasta luego.
7 comments Octubre 2, 2009
Mi corazón se abre (Revuelto Calabacín)
“…qué estupidez,
apenas me rozan,
mi corazón se abre…”
Maram Al-Masri
Y no es una queja, es un alivio. Si estoy al sol, si estoy al aire, si estoy junto al mar, o mirando desde arriba la vida, si paseo por la calle o por la red, si yo quiero, si yo no me impongo la cerrazón ni me dejo cegar por la tristeza, mil “apenas” me rozan y me abren a la luz.
Hace unos días, puse en el buscador de wordpress una palabra, mi viejo juego abandonado tiempo ha. Una llave al azar, a puertas escondidas donde no sabe uno y leí:
“Heme aquí… con un nuevo blog donde fugar todas las letras que ante ti se autocensuran, palabras mutiladas que no existen sin la mirada ajena. Escribo este diario para no saturar tu bandeja de entrada, para no llenarte de frases vacías, carentes de sentido, que sólo intentan describir la forma en que lates bajo mi piel, bajo estas entrañas que ante tu abrumador silencio quisieran estallar en miles de partículas suspendidas en el aire, para no extrañarte como si muriera lentamente…”
Y seguí leyendo, sin respirar apenas, derramándome a mares, recibiendo sus palabras certeras, estremeciéndome hasta las entrañas, reconociéndome, reviviéndome, desnuda como ella.
Fueron 24 horas impactantes, con tantas casualidades encadenadas que no podía ser sino que el escribiente de mi destino llegaba tarde a alguna cita y apuró ese día su labor, llenándome la vida de tanto… en una única mañana y tarde, dar y quitar… Reencuentros, despedidas, descubrimientos, profundidades, certezas (este día: ninguna duda, para variar). Inmediatamente le escribí.
Sé que a veces callando las palabras, se hacen los milagros. Pero necesitaba hablar o salir corriendo a mojarme, y me ataba el trabajo y el teléfono. Así que le hablé y me habló…
Ese día hubo un apagón, invité a alguien a comer pero no aceptó y yo perdí un tanto el apetito… así que de la salsa de tomate que acababa de hacer pensando en una pasta, y una ensalada, y un buen vino, y un postre.. quedó en este revuelto o zarangollo atomatado que terminé tomando para merendar.
La historia es larga, profunda, merece mucho más… pero perdonadme, es sábado sagrado y toca sacar los pies a pasear. Nos seguiremos encontrando entre silencios y las palabras que huyan de los mismos. (… y la receta, más tarde)
Casi casi llega para Navidad, pero al fin aquí está:
REVUELTO DE CALABACINES O ZARANGOLLO ATOMATADO
Ingredientes: Salsa de tomate natural (oliva, 1 cebollita, 1 ajo picado muy menudo, 1 zanahoria rallada, 1kg de tomates cuanto más sabrosos mejor, sal y azúcar -con estas proporciones da para ésto y para mucho más-), 1 calabacín, 1 huevo.
Proceder: Hacer primero la salsa si no se cuenta con alguna existencia. Yo la hago pochando en aceite muy suave una cebollita muy picada y una zanahoria rallada, a los que añado a media cocción un ajo muy picadito. Cuando esté reblandecido, añado los tomates sin pipas ni piel y bien picados, sal, azúcar y dejo hacer. Para el resto sólo queda coger un trozo de calabacín según las personas que vayan a comer, lavarlo bien y picarlo en cuadraditos. Hacerlo rápido y leve para que quede crujiente, bien sea en una sartén, en un wok o en la plancha con una gota de oliva. Cuando esté al dente -ojo, no pasarnos!- le volcamos encima unas pocas cucharas de tomate y dejar tomar sabor. Pocos minutos después, cascarle un huevo dentro y remover circularmente hasta que esté listo, jugoso pero hecho el huevo.
Sin más secretos, no necesita más para resultar delicioso. Con pan, con arroz, soloS … siempre está bueno!!
19 comments Septiembre 26, 2009
Hoy confieso (Bocata verde y rojo)
Hoy confieso que este verano ha sido distinto.
Confieso que no he disfrutado del agua del riego al amanecer, que no me he levantado alegre y descalsa, que no he desayunado cuencos de fruta y zumos, que no he inventado cada día una ensalada, que no siempre he acudido a la cita con el sol. Confieso que no te he pensado absolutamente cada noche, que la creatividad estuvo escasa, que no he tenido tiempo de estremecerme con las piernas al aire esperando una foto, que sigo sin plantar nada. Confieso que a veces me he arrepentido de la decisión tomada aquellos días de abril-mayo, de aquella senda que escogí por no dar la espalda a lo que me ofrecía la vida. Confieso que no he escuchado a los niños del vecindario gritar en la plaza, ni chapotear en la piscina del vecino, que no he visto la parejita adolescente del año pasado tonteando al atardecer en la entrada de la finca. Confieso que he adormecido a conciencia mi piel, que no he ido a la playa, que pocas veces jugué a la lluvia bajo la manguera, que no remojé la hortelana para evocar viejos fantasmas de patios de niñez.
Confieso que no ha sido un verano al uso, con siestas, modorra, sensualidad, calor, moreno, helados y pasión. Confieso que se me pasó el momento de la vuelta al cole, que no he olfateado el aire en busca del aroma a libro nuevo, que no he cotilleado los escaparates mirando creyones y cuadernos como siempre me gustó hacer. Confieso que las sandalias rojas que me enamoraron allá por los primeros de junio quedaron olvidadas en alguna calle por la que pasé a la carrera, y a la que luego no supe volver.
Confieso, también, que he aprendido mucho estos meses, que ahora sé que puedo hacer más de lo que creía, que cada día no tiene que ser como yo acostumbraba a vivir, que hay otras formas. Confieso que no ha sido el estío que soñaba para mis 41. Confieso que me sorprendió. Confieso que aún no tengo pero nada claro que sea el que quiero vivir a mis 42 (con calma, aún falta mucho aún para decidir o que decida el destino por mí). Confieso que he comprobado algunas cosas que ya sabía, como que tener más dinero no hace en absoluto más feliz, o que no se recoge lo que se siembra. Confieso que me he redescubierto espartana e inútil para las cuentas. Confieso que en este instante no hay nada que me interese y que se pueda comprar.
Confieso que hay cosas que cambiaron y otras que no han cambiado nada. Confieso que me gusta ser independiente, aunque aún no encontré la manera de compatibilizarlo con la manera en que quiero vivir día a día. Confieso que me gusta aprender y entregarme y afianzarme en que éso quiero que siga siendo así. Confieso que hay cosas que estoy pensando y me callo porque a nadie le interesan ya, y sin embargo cómo pugnan y revuelven por salir.
Confieso que de otra manera he explotado este verano y esta nueva faceta, y ha estado bien. Confieso, al mismo tiempo, que el agua que da ahora contra los cristales y esta melancolía de olores perdidos a eucaliptos, bizcocho caliente, cera, jengibre y té está mucho más cerca de lo que me hace feliz aunque sea un paraíso del que me echaron o perdí.
A pesar de todo, me confieso menos remisa a la estación que se va y, sobre todo, devota de la que está por llegar. Confieso que pecaré otra vez haciendo planes e intentando no perderme nada, sea lo que fuera que me depare el hoy. Está aquí septiembre, el que no esperaba y sin embargo deseaba, mis vacaciones siguen estando en el aire, no sé si esta vez sentarme y esperar que me sorprenda algún nuevo cambio o lanzarme yo a buscar. ¿¿Tú qué harías si pudieras tener un tiempo en soledad?? …Aparte compartir un bocata de pesto y aguacate al atardecer…
14 comments Septiembre 20, 2009

















