



Te gustan, eres, tantas cosas, que no sé qué te atrae de la simple pereza de ver-sentir pasar la vida mía.
Trapecista, músico, poeta, estudioso, hermano, marinero, copista, aviador, cocinero, negociante, mago, hijo, buzo, político, funcionario, escultor, ecologista, financiero, fotógrafo, director de orquesta, viajero, pintor, amante, historiador, volador de cometas, emprendedor, padre, alquimista, anticuario, coleccionista, pasionario, amado… y tantos, y tanto eres…
Sin embargo, ya ves, mi 2011 se resume en bien poco, si acaso en algo más de lo que estas fotos que preceden. Mucha alegría, explosiva ilusión, emoción, inspiración para el motor de mi alma, deseos profundos de ser mejor, pequeñeces y poco más que el blanco que inunda mi vida desde aquella caprichosa coincidencia de encontrarnos.
Ahora que se fué, toca hacer recuento, recolocarse creo yo, proponerse no perder ni un fisco de la magia y hacer del 2012 un año mejor de lo que los adivinos auguran, que por algo la vida es un juego interactivo.
