Cada verano tiene una historia

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No es el cambio pre-establecido que se espera con las campanadas de cada 31 de diciembre, ni el renacer interior que viene sucediendo allá por septiembre.

No. En Junio, con su San Luis, su San Juan, su Corphus, El Sagrado, San Pedro y San Pablo,  dormita una Esperanza diferente.

Ya con solo mencionarlo, se llenan el cuerpo, los ojos, las manos y la boca de anhelos. Es una  imprecisa revolución, innominable e  inespecífica. Se mira la luna, se compran flores y frutas. Se madruga para regar los patios, y esperar que la vida despierte. Hogueras queman viejas penas al tiempo que se conjuran deseos nuevos (o eternos) …Brotan las pequeñas rosas de los rosales salvajes.

"¡Alegría, hermosa chispa de los dioses 
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado,
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave. (...)" 
Friedrich von Shciller

Y así, una y otra vez, el ánimo parece sanar con el frescor de las frutas. Se desperezan los sentidos. Nos vestimos de alas. “Despabilamos” , como si el tiempo nos diera una patadita en el trasero.

"Bajo del cielo fiel Junio corría
arrastrando en sus aguas dulces fechas…
Llegas de nuevo, río transparente,
todo cielo y verdor, nubes pasmadas,
lluvias o cabelleras desatadas,
plenitud, ola inmóvil y fluente.
Tu luz moja una fecha adolescente:
rozan las manos formas vislumbradas,
los labios besan sombras ya besadas,
los ojos ven, el corazón presiente.
¡Hora de eternidad, toda presencia,
el tiempo en ti se colma y desemboca
y todo cobra ser, hasta la ausencia!
El corazón presiente y se incorpora,
mentida plenitud que nadie toca:
hoy es ayer y es siempre y es deshora"
Octavio Paz

Uno se da cuenta que es una pérdida, guardarse. Un pecado, negarse. Un terrible error, no abrirse. Una cobardía, enfermar de tristeza. Un tipo de muerte, no expresarse. Algunos de esos ratos, es tan simple como compartir lo que nos fortalece,  nos llena, nos desborda de alegría. Tan sencillo y plácido es a veces el camino. Tan fácil como algún tiempo atrás pensamos que era y dejó de ser… Y es que, a lo mejor, no estoy segura, alguien se desvió dejándonos tan perplejos que pensamos que éramos nosotros los que habíamos confundido la vereda.

Así me siento yo desde el Blanco Agosto del 2010, que duró hasta bien pasado el  2011: … como un trompo caído en mitad de un camino.

Retomo y vuelvo a tomar el paso. Una y tantas veces como me despierto a las mañanas de junio, julio, agosto, septiembre. Pero tengo que reconocer que la historia de aquel verano fue tan intensa, tan especial, tan arrebatadora, que aún me despierto con las briznas de su sol, salado, prendido en las pestañas.  Bajo un pinar altísimo y espaciado, los cirueleros alrededor de la casa, extienden sus ramas (como raíces) en horizontal, madurando lentamente la fruta, de color amarillo flor de tunera. Paseo entre las pencas, buscando hormigas entre los estambres de interiores cálidos y dorados. Cierro  los ojos un momento y soy felizmente consciente del aroma a pinillo seco y tierra que desprende mi piel. Cuando vuelvo a abrir los párpados, el sol se ha movido una cuarta, ahora hay sombra donde antes era luz y claridad donde fue la oscuridad.

Sí. Todo es casi como entonces, y sin embargo esta debe ser una historia diferente, porque cada verano tiene la suya.

Por eso, en esta segunda fiesta del verano, no habrá escacho, ni mojo-queso, ni pasta con su pesto, ni “patún”, ni ensalada con pepinillos… ni nada que me recuerde otras historias. Necesito centrarme en escribir la que corresponde a mi noveno cumpleaños:  palabra a palabra… aunque sea con renglones torcidos, aunque en el fondo nada haya cambiado (porque ciertas cosas no cambian hasta que les toque hacerlo), salvo mis ganas de seguir adelante.

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Será una ensalada nueva para los invitados. Está tomada de uno de los libros de cocina que más me han gustado en los últimos tiempos. “Cocina Vegetariana”  de Love Food. Cada año, por Reyes, cae alguno, ya que los Magos saben de mi gusto por ojear libros y revistas. No copio, ciertamente. No tengo calma para eso. Pero sí me gusta mirar las fotos, observar la mezcla de ingredientes según sea la cocina propuesta, … curiosear más que nada. Sin embargo, de este libro sí he cogido varias ideas. Es como si todo él, de principio a fin, estuviera hecho para mí: Asados, guisos, cremas, salteados, fritatas, ensaladas, frutas al horno, currys…

En concreto: este plato, sigo escribiendo, lo probé hace ya meses. Y es hoy cuando rescato esta foto del ipernity y decido que será el regalo para el cumpleaños de mi hermana, y su fiesta. Un buen acontecimiento, incluso mejor que otros, para abrir un nuevo  capítulo  I.

INGREDIENTES:

Aguacates (los últimos que me regaló el vecino. “El próximo año, no tendremos”, me dijo)

Ensalada de hojas verdes y rojas. Rúcula.

Tomates sabrosos.

Cebolla tierna roja, o cebolleta.

Nueces tostadas .

Aliño: Jugo de Lima, Mostaza Djon, Perejil o Cilantro, Oliva, Pizca de Azúcar o miel, Sal y Pimienta

 

 

 

Crema de coliflor asada o el Realismo Mágico de mi cocina

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Llevo días sintiéndome extraña. Revuelta, revolucionada, ausente. Advierto. Y así, esta mañana, con un lebrillo lleno de pestiños por melar, una parranda de cumpleaños prevista para la hora de la comida, A. “jimiriquiando” para que juguemos, y mil cosas más, yo me pongo a elucubrar sobre el sentido de los platos que me sale preparar.

Concluyendo: Creo firmemente que el Realismo Mágico de García Márquez, Isabel Allende o Juan Rulfo no es exclusivo de una zona geográfica o un período temporal,  ni siquiera de la literatura. No sé si habrá empezado exactamente en los años 60 del siglo XX, antes… o simplemente es una forma de VIVIR, mágicamente, la realidad.

No puedo apartar de mis recuerdos, momentos “normales” percibidos con un halo de blanca magia. Y es precisamente en la cocina, en el instante de decidir cocinar, en el impulso que va más allá del simple halago al estómago y la gula, más allá de aplacar cierta ansiedad, …en la elección del método y el ingrediente, en la búsqueda de ese “poder” curativo del alma que tiene el fogón.

En mi cocina, en mi archivo de retratos (ya se notará que no pongo en palabras ni la décima parte de las pócimas que pruebo),  la naturaleza con que yo imagino un ingrediente o una fórmula casi siempre tiene un valor mágico. Lo nombraré, O no. Pero cuando decido probar o mejorar algo, un buen puñado de instintos está armando algo a través de mis manos.

Si fuera rematadamente romántica, quizá pensaría que, como la Tita de Laura Esquivel (Como agua para chocolate), estaría utilizando y afilando mis armas, en búsqueda de delicias que sirvieran de comunicación con mi Pedro… o metaforeando la pasión y el sentimiento.

 

Pero incluso reconociendo que no creo serlo y que Pedro jamás pasa por aquí (buscando islas imposibles anda), tengo que admitir que encender el horno para hacer una crema o una sopa es una desviación del amor que me habita. ¿Cómo se puede explicar de otra forma?  Yo, que soy de impulsos, que procuro ahorrar, que no rebusco ingredientes extraños, principalmente temporera, poco elaborada, y recolectora… ¿qué hago rizando el rizo a una pobre coliflor????

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Y extraigo su último suspiro, ese que impregna su carne de sabor a tierra… y envolverá la cuchara como una caricia largamente esperada, imposible de separar con facilidad. Nos llenará  la boca haciéndonos sentir satisfechos de mimos, curados de dolencias, calientes como el agua para el buen chocolate…. Y si ésto no es pura realidad mágica,  ven, prueba y luego me cuentas!!!!

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Yo… no tenía ganas de mucho hablar.

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“Casi 21 de diciembre, y apenas me roza el otoño”….

Ese es el título y principio del último post que intenté allá por el 2013.

Y no es porque no haya cocinado este pasado año, en que volví a la cocina con ganas, apetito y pruebas (no tengo más que mirar mis cachetes en el espejo!!). Ni que viviera una temporada gris y convulsa (porque ya lo olvidé). Simplemente: … no tenía ganas de hablar.

Una mañana, diría que fue por el verano, me desperté con la mente y la lengua en huelga definitiva. Ya llevaba amagando desde meses atrás, ¡ya!

Recuerdo que aquel día no cogí el teléfono, desde entonces anda con contestador activado. Dí una última respuesta a una cuestión que tenía pendiente y… ¡ya!  En el trabajo, me comunico por emails. En el wasap tengo bloqueados a casi todos mis contactos laborales, que solo activé para enviar una calurosa felicitación de Navidad. Me consta que se preguntan si estaré enferma. Si me ocurre algo. … ¡¿Cómo voy a explicarles que solo es que no me apetece hablar!?

Estaba cansada de tanta charlatanería. Horriblemente cansada de intentar lo lógico, de estar siempre, de sacarme de la chistera respuestas. Y, desde aquel despertar, me siento muuuucho mejor.  Creo que decir NO cuando no se quiere, cuando no sale espontáneamente,  y dejar de luchar con la razón para vencer al corazón me ha devuelto calidad de vida. La locuacidad, no, pero, mientras no tenga que vender algo, me va bien!! 😉

Han sido cuatro estaciones muy familiares. En prácticas de mi profesión futura: “hija, tía, hermana y madrinita”. Con momentos de una ternura indescriptible, con ratos de cansancio físico, con vacaciones largas visitando lugares que NECESITABA conocer… llenándome profundamente de ellos. Descubriéndome a través de esos paisajes,  portadora de mi sangre (isleña).  Y a nivel más personal, haciendo acto de contricción, parando el análisis, reconociendo mis errores, aceptando mis fallos, perdonando los propios y los ajenos. Y aquí estoy!!!!

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Hace poco me preguntaron qué extrañaba. Respondí “no lo pienso”. De hecho esta Nochevieja no hice balance, ni antes ni después…, aunque sí me pesaba algo que necesitaba aclarar.  Lo intenté pero solo logré repetirme. Temo que si vuelvo sobre ese punto oscuro, se removerán todas las palabras (y reproches) que decidí olvidar, no decir… y todas las disculpas debidas… y el pecho se estremecerá como  magma ardiente (influenciada estoy por el volcán de el Hierro!!!).

-No sé… Quizá sólo echo de menos un poco de espontaneidad, de inocencia,  de frescura, cortarme la cerneja muy  muy chiquita ……. bailar…

Así fue. Así ocurrió. Ayer supe que de tanto extrañarlo, casi había olvidado esta magia loca. En uno de los días más fríos de los últimos tiempos, decidí desayunar despacito y sola al sol, corrí descalza y mal tapada por el patio, preparando y devorando (cámara a cuestas) “pan con” Paté de Calabaza que había perfeccionado el día anterior, tomate y muchas yerbas. Qué explosión sincera de júbilo.

Qué asombro.¡¡¡¡¡¡ Qué cosquillas !!!!!  Los dedos me chorreaban, untuosos, olorosos

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…. Olor a horno, a pan y a orégano. A aceite, a tomillo… Un toque denso y profundo de semillas… Una brisa de tomate que me evocó al verano… y el cálido de calabaza y pimienta.

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Bueno, en mi línea (que hay cosas que no cambiarán jamás),  la receta y el bocadillo son simplemente simples, como ven, pero si realmente quieren que la revolución se haga en ustedes: prueben, y apasiónense con todos los sentidos. 

El paté con los ingredientes de arriba – ¡¡y sí, muuucho limón y pimienta y comino y ajo asado y tahine …o nos quedará remelosamente dulce!!- . El pan con buen aceite y orégano a la plancha, combinando tierno y crujiente; y, dentro, la olorosa crema reposada desde el día anterior, rodajas de tomate, tomillo tierno de la maceta del balcón sin balconada y más pimienta roja recién molida.

El cielo era azul y calimoso, y yo, con el mismo alboroto de los pájaros que no cesaban, casi como un milagro, sentí las ganas de contar desde las tripas hasta la lengua. Ganas intensas de hablar.

¿Ahora?, …¡¡¡todo será que no tengan que pedirme que me calle !!!!

A un día

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A un día de la PRIMAVERA de 2013.

A uno solo, aunque lleva anunciándose en mí desde hace un cierto tiempo.

Mañana, pero dándole la bienvenida desde que la siento despertarme las venas.

Con las ganas inmensas de renovación. El apetito intacto por las cosas buenas. El deseo y la seguridad de querer intentarlo. Quiero volver a mis cosas, a mí misma, aquí.

Y entre una estación y otra, el horno se vuelve a encender. Pretendiendo, como siempre, como tantas veces, crear una envolvente y tibia atmósfera, donde una copa de vino, una sola (que sabes que a la segunda me brilla la nariz), transparente, oscura, aromática, dulzona, que acompañe a las verduras, las especias, al queso, al yogurt… Porque hay alimentos que agasajan la vista, calman el espíritu, aportan alegría, avivan los deseos… Como la primavera. Como tú.

My songbird

Luego, más. Más luego, más.

Cubre mis pies una caricia densa de arena y sol. Despierta lentamente mi cuerpo, aletargado después de las últimas inclemencias, al calor y la luz. Bulle despacio la sangre, se escucha un eco profundo de vida, y es mi vida que despacio retoma sus sendas eternamente nuevas. Se respira primavera. Aleteo mis diminutas alitas al sol. Me cosquillean yerbas en los pies.

Al escribir ésto, nunca pensé que tantas veces más me valdría de leif motiv.

Pero llega otra estación, y otra vez me cosquillea y me salen alitas diminutas, me suena trompetera la primavera, como verduras asadas con jugo de naranja, yerbas, pimientas y oliva, y hago salsa de yogur, limón, comino y queso, y canto, y regalo, y bailo… porque se impuso la más loca cordura y venció la dictadura de la primavera.

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Feliz Abril (y una Crema picante de Calabaza)

 

 Sun in my mouth

I Will Wade Out
E. E. Cummings

i will wade out
me adentraré
till my thighs are steeped in burning flowers
hasta que mis muslos estén inmersos en flores ardientes
I will take the sun in my mouth
Tomaré el sol en mi boca
and leap into the ripe air
y saltaré en el aire anhelante
Alive
Viva
with closed eyes
con los ojos cerrados
to dash against darkness
para lanzarme contra las tinieblas
in the sleeping curves of my body
en las dormidas curvas de mi cuerpo
Shall enter fingers of smooth mastery
Introduciré dedos de fluida maestría
with chasteness of sea-girls
con la castidad de las sirenas
Will i complete the mystery
Resolveré el misterio
of my flesh
de mi carne
I will rise
Me levantaré
After a thousand years
Después de un millar de años
lipping
besando
flowers
flores
And set my teeth in the silver of the moon
Y clavaré mis dientes en la plata de la luna

Esos días que me siento totalmente viva, el atrevimiento se mete conmigo también en la cocina. El color de los ingredientes tiende al cálido, y el sabor pasa por el punto picante y los agrios. Esta es una crema curiosa, nueva pero a la vez llega y se queda: alegre, revitalizante, explosiva, fresca… altamente recomendable para el invierno y para esta primavera que no acaba de ser.

Ir añadiendo al caldero sobre unas gotas de oliva, y rehogar:

-Cebolla. Ajo

-Calabaza.

– 1Papa y una lasca de boniato.

– Puñito de piñones.

– Aritos de pimienta fresca. Rama de cilantro.

– Espolvoreo de coco .

– Jugo de naranja. Agua o caldo.

Cuando esté cocinado, apartar el cilantro y la pimienta, y moler. Servir caliente con un golpe de molinillo de pimienta (de colores), chorrito de jugo de naranja y unas ramas frescas de cilantro, que al crunchear dejarán un sabor intenso en nuestra boca, y un estremecimiento a lo largo de la espalda, como ese rayo de sol que se desea, se resiste y, finalmente, llega.

El otoño que quiero II

… sin sal, con pimentón y escamas de ajo. Tamaño paja 😉

El otoño que quiero está formado de tremendos contrastes. Ayer, sin ir más lejos, llovía, y el cansancio no parecía querer darme una tregua. De vuelta a casa recorriendo el sur de la isla, me asaltó la melancolía  al ritmo del Adagio de Samuel Barber, que sonaba en la radio.

   ADAGIO PLAY

 

“In memoriam” 

Hace mucho tiempo que no te hablo. ¿Cuánto? ¿ Llevarás la cuenta de esas cosas ahí?

Esta tarde, de vuelta a casa en coche, la nubosidad variable y lánguida se desliza, gris, sobre los montes quemados de El Charco hasta Fuencaliente, esa zona que nunca llegaríamos a recorrer juntos.

En la radio anuncian a un americano. Adormecida como estoy sólo despierto del discurso cuando escucho su apellido, “Barber”. Y pienso que es justo lo que el mar inmenso y herido de plata necesita. Dudo si cambiarlo, o seguir inmersa en la modorra del Atlántico reciente, de la cerveza y los calamares, de las olas lamiéndome los pies aún tostados.

Pero… no.

El coche sigue en marcha, y yo viajo en un tren que nunca cogí en realidad. Los cristales de la ventanilla moteados de lluvia, y un paisaje que se desliza suavemente veloz más allá. Montesdeluna, Tigalate, los malpaíses de PuenteRoto, los gigantescos molinos en su grotesco vals, La Salemera… La Salemera, la Montaña del Posito, La Playa Grande, el Faro.

La melancolía asalta desde las brumas que le suben y bajan a la montaña, resbala gotas las espínulas de los pinos, grita desde los claroscuros silenciosos, desde la arena vacía y hasta desde el reflejo en la ventana de los vuelos de mis faldas tendidos al sol.

“Ha sido una semana infernal”, te diría. Y sé que me pasarías la mano larga y pálida por el pelo, que me sonreirías y me recordarías tantas cosas que a veces olvido…

Pero esta mañana amaneció sábado de braga nueva, sandalia y ganas… muchas ganas. Sin pedir permiso, como casi cada semana, la vida se impuso  subiéndome por los pies.  Antes de salir de casa con las faldas agitanadas y los dedos al aire, dos mensajes… En la ciudad, 30 grados y un mar calmo y brillante.

 

Después de un desayuno festivo, de mirar a los celajes, de llenarme de luz y más…

Vuelta al verde más verde de mi selva, a mi cocina, al wok  y a las cuatro cosas que quedaban en la nevera antes de llenarla con más.

 

Sigue el otoño avanzando y yo no puedo sino declarar que me gusta, que lo quiero, que me llena de paz y vitalidad. También me gustan los huevos rotos pero… ése, supongo, es otro cantar… ¿o no?

 

 

 

 

♥♥

El otoño que quiero

Se anunció con las flores de la yuca.

Amaneció dorado sobre los tejados.

Desató pasiones en el cielo

 Llenó de vida la selva

Y aún con el sabor del verano en los labios…

El otoño comenzó

Puré de verduras y hortalizas fin de verano muy caliente, con tortilla de cebollas y queso amarillo… o de lo que había cuando aún no me había quitado la arena entre los dedos de los pies.

¡¡FELIZ OCTUBRE y FELIZ ESTACIÓN!! (cambio el play por otro play. no conocía la canción y, de repente, no paro de canturrearla, así que:

¡¡¡Hoy será mi primer día… y mañana.. y el resto de mi vida!!!

Y el tuyo también, ¡espero!)

play

 

 

 

♣♣

Suena el runrun de un universo que nace…

Sigue la primavera, inestable y voluptuosa, bailonga y con gusanillos.  Gris y soleada por días.  Inflamada y lluviosa.

Para cuando está gris, un potaje, y una canción con letra, con ritmo, con mucho run run de mi mundo interior. Y es que… ¡ está por nacer un universo! y tengo ganas de bailar y de contarlo… cuando sepa bien cómo será.

Un marinero aullaba a la lunática noche sin luna. Pensé que, quizá, el aroma casero y cercano de este plato, le ayudaría. Así que le pinté una sonrisa y se lo presenté (de ahí partió la foto).

Y la receta para F… aunque me tenga que poner a su altura para sonreírle .-))))) Porque los bichillos buenos vienen en tamaños pequeños… ah, no.. que eso era otra cosa, jajajajajaja Bueno, es igual, para tí.

Para el PURÉ: Calabaza, Papa, 1 boniato pequeñito, cebolla, 1 piña de millo, 1 majado de cilantro -o perejil, si no hubiera más remedio-, ajo, comino y sal, pimentón y berros.  Así, en crudo, sin más. Cocinar y pasar por la batidora y luego por el chino. Yo lo había hecho muy clarito… y antes que engordarlo o hacer sopa, opté por calentar lo justo para el momento con la cantidad suficiente de gofio, hasta que cogió la densidad de una crema. Para servirlo, queso fresco, por supuesto, y una ramita de hortelana, hierbabuena o hierba huerto. Todo el sabor y el olor canario en el plato.. para volver a casa tras travesías por mares recelosos.

¿La piña? Ah, sí!, la piña… le da sabor, mucho sabor. Pero si no se tiene o no es la época, pues tampoco pasa nada. Se prescinde de ella, o se ponen unos granitos de millo al último hervor, que hagan de tropezones dulces al paladar.

Para todos, las fotos, la música y el regustillo a gofio. Abrazos ronroneantes (runruneantes)!!

Hoy…

A veces no hace falta que sea sábado para calzarme las botas de los pasos marcados.

A veces no hace falta tener tiempo libre…

A veces, desde aquí, desde la ventana que mira a mi mundo, me siento tan bien….

Y hoy no quiero esperar a otro momento para contarlo… quiero que sea ahora….

Me pongo “Con mis manos” de Bebe, y sigo con  “Somos luz” de Macaco  la Mary… etc etc. Al final, ando de paso liviano por estos metros cuadrados, y la mente… la mente ya no sé ni dónde se marchó.

Así, sin pensarlo mucho, decidí que ésto merece celebrarlo. Celebrar que soy una “Ella” , que TODAS lo somos aunque no hayamos vivido los momentos tan trágicos a los que se supone se refiere… que todas nos debemos sentir guapas, soñar lo que queremos, darnos cuenta de nuestra alma y descubrir que “El mundo es sólo para tí” y para tí, y para tí, y para mí…

Ayyyys, si pillara ahora a mi jefe!!!!

Pues nada… qué hoy me ha tocado conquistar el cielo… y allá que me voy!!!

Un abrazo para todas ellas, para todas vosotras (perdón, pero hoy los niños quedan fuera). Un autoabrazo que me merezco.. Vamos si merezco!!!

Y como seguimos o retomamos la primavera, la receta es una ensalada aliñada con chatni de cilantro (por supuesto de mi querido Alex, el Gurú Masala), dentro de una pita (no hace falta decir que es un pan que me encanta, no??) y con las flores que estallaron en la selva hace ya semanas: capuchinas.

El Chatni que yo hice, muy libre: 1 yogurt natural, 1 chorrín de oliva, pizca de sal y azúcar, chorrito de limón, jengibre, comino, ajo seco, pimienta , arito de pimienta verde, cilantro (como medio manojo) y unas hojitas de menta. En batidora tiende a aclararse mucho el yogur, prefiero mezclar a mano… y mi truco totalmente personal es la teoría esa del “menos es más”.. .Al menos hasta cogerle el puntito, ir añadiendo poco a poco especias y según preferencias. Por ese exceso, no uso el garam masala… ¡no puedo!.  Por otra parte, esta crema crea auténtica adicción… te entra con tantas cosas… pero con lechuga,  zanahoria rallada, pimiento verde y rojo picado largos pero fino y tomate (vamos…una casi mixta de toda la vida), más unas semillas de sésamo, pipas y la flor…. está de vicio!!!

 

 La Receta de Álex, “Cuadernos de Cocina Oriental”, mi cuadernos de cabecera.

Y una fotito de esta receta hecha con la minipimer… Queda más “aguachirrenta”. Ahí sirvió para acompañar unas lentejas rojas, arroz y pappadams… yo, sin embargo, lo prefiero con chapatis, ummmmmmm.

 

¡¡Abrazos!!

Crema de berenjenas ahumadas

Defendiendo la alegría, la belleza, la luz en mi vida.

Defendiendo las cosas buenas, los faros encendidos, la calidez del sol.

Defendiendo lo que me gusta, lo que quiero…

Defender:

1. tr. Amparar, librar, proteger. U. t. c. prnl.

2. tr. Mantener, conservar, sostener algo contra el dictamen ajeno.

3. tr. Vedar, prohibir.

4. tr. Impedir, estorbar.

5. tr. Abogar, alegar en favor de alguien.

Entonces abogo por mi derecho a la alegría, a su conservación.

Vedo y prohibo que nadie reabra mis heridas, ni me haga otras nuevas.

Mantengo y sostengo mi derecho inalienable a sonreír y hasta reír a carcajadas.

Libro y protejo (de todo mal) mi pequeño reducto.

Algunas veces ha salido el tema por aquí de las señales… sueños o cosas que he visto que, repentinamente, me sacan de la rutina y me hacen poner los pies en la tierra, por mucho que deseara volar.

La semana pasada fue un taconeo fuerte de mis botas.

Esta semana ha podido ser un sueño…jamás los recuerdo, pero cuando ocurre, ¡jolín! Era un sueño bello, otra vez con colores y muchísima luz, brillo, una voz, la certeza de que me hablaba un ángel. Esas cosas sólo ocurren en los sueños, lo sé. Y sueños son. Pero… si pudiera contar lo que me dijo sin que me tacharan de loca…

Luego, ayer, vi dos arcoiris encadenados… ¡fue increíble! Por un instante, dos hermosos semicírculos casi perfectos formaron un acueducto. Yo no sé si eso puede pasar, ni como pasó… pero la bruma caía sobre las montañas del Paso, el gris hacía lucha con los rayos del sol “atardeciente” y ahí se formó… a la entrada justo del túnel… son puuuuuuras casualidades pero ocurrieron delante de mis ojos.

Igual que escuché durante días, a la misma hora, y donde quiera que estuviera, croar las ranas. ¡¡Si apenas quedan ranas ya… si apenas hay estanques siquiera, si era pleno invierno aún!!… O trinar de pájaros con las ventanas del coche a cal y canto, la radio puesta y el runrún de los coches a la carrera por llegar a trabajar zumbando alredor. O vi una orquidea que me saludaba asomada a un ventanuco…

No sé si eso significa que uno se despierta de repente. Que los oídos se destaponan y los sentidos, ese instante, están especialmente despiertos… Lo que sí sé es que ocurre, me ocurre.

Luego, un comentario de alguien que dice que espera de mí… lo que sea. Y amanece sábado otra vez… y la vida vuelve a subirme empujando fuerte desde los pies. Me obliga a ponerme en marcha esta mañana con mucho gusto, a ponerme bella, a mirarme bien, a acariciarme despacio y, por supuesto, a venir aquí, a compartir. Porque sólo se puede hacer con quien lo desea… ¿contigo, a lo mejor?  

Y como prometo volver dejo preparados los huecos para:

 

CREMA DE BERENJENAS AHUMADAS (casi libanesas)

Asar directamente una berenjena grande, o dos más pequeñas, sobre el hornillo del fogón (mala suerte los que tenéis vitro, porque la diferencia con otras cremas de berenjenas es precisamente ese sabor ahumado tan particular). Ir dando vueltas bastante frecuentemente hasta que esté la piel chamuscadilla. Dejar enfriar tapada y pelar.

Por supuesto todo se hará un cristo, pero… nada que no se pueda limpiar.

Seguidamente moler con ajo, limón, sal, pimienta y aceite. Volcar en un recipiente de cristal y mezclar con una cucharada de tahín. Cubrir con aceite para conservar y/o para servir. Al guardarse, tiende a espesar, así que habrá que ir cogiendo el truqui. O batir bien con un tenedor a la hora de servir.

 

CROQUETAS DE GARBANZOS (falafels o como se llamen) para Elo, que ya los demás me las habéis leído más de una vez.

Remojar un buen puñado de garbanzos durante 24 horas .

Moler con 1/2 cebolla + sal + ajo seco + comino molido + pimienta + sésamo  y bien de cilantro fresco  (opt. pizca de jengibre y/o perejil… no siempre los pongo).

 Si hay tiempo, se guarda en la nevera para que concentre el sabor (en este caso, en último momento se puede poner más cilantro fresco), y si está húmedo, lo suelo amasar con un espolvoreo de harina pan. Se forman unas croquetas-albóndigas medio aplastaditas y se fríen.

Para acompañar, una ensalada con lechuga, cilantro fresco, aceitunas, cebolla, pepino, tomates (lo que guste), y salsa de yogur con comino.

 

Nota: Perdón por la semillita de comino que se me coló en la crema de berenjenas, y aclarar que la pita está untada en berenjenas y rellena por lo demás… una delicida.