Una mañana. París. Un café. Un perro. Un beso

de Henri Cartier Bresson
de Henri Cartier Bresson

Amanece domingo. Suave y fresco domingo.

A. , por fin aceptó que aún no es hora de paseos.

Yo pude echar un vistazo a algún periódico y robar esta foto. ¡Qué bonita es!

 

Y no estoy en París pero… es hora de bajar a la terraza de la cafetería. Pedir uno, suave, con leche bien cremosa y justo de azúcar, y pelearme por tomarlo con calma mientras el de noble estirpe que actúa como un lobo, se empeña en “besarme” los dedos de los pies. ¡Y así queda inaugurada la temporada de verano de mi año 9!

 

 

Yo… no tenía ganas de mucho hablar.

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“Casi 21 de diciembre, y apenas me roza el otoño”….

Ese es el título y principio del último post que intenté allá por el 2013.

Y no es porque no haya cocinado este pasado año, en que volví a la cocina con ganas, apetito y pruebas (no tengo más que mirar mis cachetes en el espejo!!). Ni que viviera una temporada gris y convulsa (porque ya lo olvidé). Simplemente: … no tenía ganas de hablar.

Una mañana, diría que fue por el verano, me desperté con la mente y la lengua en huelga definitiva. Ya llevaba amagando desde meses atrás, ¡ya!

Recuerdo que aquel día no cogí el teléfono, desde entonces anda con contestador activado. Dí una última respuesta a una cuestión que tenía pendiente y… ¡ya!  En el trabajo, me comunico por emails. En el wasap tengo bloqueados a casi todos mis contactos laborales, que solo activé para enviar una calurosa felicitación de Navidad. Me consta que se preguntan si estaré enferma. Si me ocurre algo. … ¡¿Cómo voy a explicarles que solo es que no me apetece hablar!?

Estaba cansada de tanta charlatanería. Horriblemente cansada de intentar lo lógico, de estar siempre, de sacarme de la chistera respuestas. Y, desde aquel despertar, me siento muuuucho mejor.  Creo que decir NO cuando no se quiere, cuando no sale espontáneamente,  y dejar de luchar con la razón para vencer al corazón me ha devuelto calidad de vida. La locuacidad, no, pero, mientras no tenga que vender algo, me va bien!! 😉

Han sido cuatro estaciones muy familiares. En prácticas de mi profesión futura: “hija, tía, hermana y madrinita”. Con momentos de una ternura indescriptible, con ratos de cansancio físico, con vacaciones largas visitando lugares que NECESITABA conocer… llenándome profundamente de ellos. Descubriéndome a través de esos paisajes,  portadora de mi sangre (isleña).  Y a nivel más personal, haciendo acto de contricción, parando el análisis, reconociendo mis errores, aceptando mis fallos, perdonando los propios y los ajenos. Y aquí estoy!!!!

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Hace poco me preguntaron qué extrañaba. Respondí “no lo pienso”. De hecho esta Nochevieja no hice balance, ni antes ni después…, aunque sí me pesaba algo que necesitaba aclarar.  Lo intenté pero solo logré repetirme. Temo que si vuelvo sobre ese punto oscuro, se removerán todas las palabras (y reproches) que decidí olvidar, no decir… y todas las disculpas debidas… y el pecho se estremecerá como  magma ardiente (influenciada estoy por el volcán de el Hierro!!!).

-No sé… Quizá sólo echo de menos un poco de espontaneidad, de inocencia,  de frescura, cortarme la cerneja muy  muy chiquita ……. bailar…

Así fue. Así ocurrió. Ayer supe que de tanto extrañarlo, casi había olvidado esta magia loca. En uno de los días más fríos de los últimos tiempos, decidí desayunar despacito y sola al sol, corrí descalza y mal tapada por el patio, preparando y devorando (cámara a cuestas) “pan con” Paté de Calabaza que había perfeccionado el día anterior, tomate y muchas yerbas. Qué explosión sincera de júbilo.

Qué asombro.¡¡¡¡¡¡ Qué cosquillas !!!!!  Los dedos me chorreaban, untuosos, olorosos

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…. Olor a horno, a pan y a orégano. A aceite, a tomillo… Un toque denso y profundo de semillas… Una brisa de tomate que me evocó al verano… y el cálido de calabaza y pimienta.

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Bueno, en mi línea (que hay cosas que no cambiarán jamás),  la receta y el bocadillo son simplemente simples, como ven, pero si realmente quieren que la revolución se haga en ustedes: prueben, y apasiónense con todos los sentidos. 

El paté con los ingredientes de arriba – ¡¡y sí, muuucho limón y pimienta y comino y ajo asado y tahine …o nos quedará remelosamente dulce!!- . El pan con buen aceite y orégano a la plancha, combinando tierno y crujiente; y, dentro, la olorosa crema reposada desde el día anterior, rodajas de tomate, tomillo tierno de la maceta del balcón sin balconada y más pimienta roja recién molida.

El cielo era azul y calimoso, y yo, con el mismo alboroto de los pájaros que no cesaban, casi como un milagro, sentí las ganas de contar desde las tripas hasta la lengua. Ganas intensas de hablar.

¿Ahora?, …¡¡¡todo será que no tengan que pedirme que me calle !!!!

Ya aprendí a escribir 2012

Te gustan, eres, tantas cosas, que no sé qué te atrae de la simple pereza de ver-sentir pasar la vida mía.

Trapecista, músico, poeta, estudioso, hermano, marinero, copista,  aviador, cocinero, negociante, mago, hijo, buzo, político, funcionario, escultor,  ecologista, financiero,  fotógrafo, director de orquesta, viajero, pintor, amante,  historiador, volador de cometas, emprendedor, padre, alquimista, anticuario, coleccionista, pasionario, amado… y tantos, y tanto eres…

Sin embargo, ya ves, mi 2011 se resume en bien poco, si acaso en algo más de lo que estas fotos que preceden. Mucha alegría, explosiva ilusión, emoción, inspiración para el motor de mi alma, deseos profundos de ser mejor, pequeñeces y poco más que el blanco que inunda mi vida desde aquella caprichosa coincidencia de encontrarnos.

Ahora que se fué, toca hacer recuento, recolocarse creo yo, proponerse no perder ni un fisco de la magia y hacer del 2012 un año mejor de lo que los adivinos auguran, que por algo la vida es un juego interactivo.

Aquí ocurrió-ocurre la navidad.

Sencilla, atolondrada, agotadora, impulsiva, desnerviante, desnerviada, querindonga… confieso que también, en principio, un trámite que quería pasara pronto… y pasó. No dejó imagen alguna en la cámara, muchas en el móvil, en esa adicción a la urgencia del compartir(te). Ahora, con más calma, puedo dedicarme a disfrutar de los detalles, de los amaneceres (cuánto lo echaba de menos), de los estragos, de lo bueno y lo no tanto… analizo las respuestas, los presentes, … un pijama para dormir solo lo justo, un tigre, un corazón apretado en una provocadora blusa roja (la blusa de mangas tatuadas y el impulso desbocado de este corazón mío, ambos, regalos), un chaquetón tan añil, tan marinero, como nunca tuve ni vi, un delicado foulard, un abrazo, tus sonrisas, muchos besos, el olor a bebé…

Tuve, no uno, tres días de Navidad, y voy a por el cuarto.

No todos afortunados en su totalidad, no hay que exagerar, pero íntimamente intensos.

Ahora huele a pan de manteca con mucho anís, y me toca recoger todo lo de ayer. Pero soy feliz, sigo siéndolo. Y les deseo a todos, les sigo deseando FELIZ NAVIDAD.

Soy feliz

Ayer quise escribirte algo, que siempre dices que no lo hago.

En la madrumañana desviolinada e insomne, el título salió a bocajarro. No lo pensé. Aquí no me puedo volcar si he de hacerlo.

Leí en distintos sitios diferentes teorías sobre la manera más rápida de hacer llegar un beso, sobre brunchs en el Soho de N.Y.,  y a Ruíz Safón, sobre una espera.

 “  El tren irrumpía en la estación a pleno galope. Enfiló hacia su vía y el gemido de los frenos inundó el espacio. Lentamente, con la parsimonia propia del tonelaje, el tren se detuvo. Los primeros pasajeros comenzaron a descender, siluetas sin nombre. Recorrí con la mirada el andén mientras el corazón me latía a toda prisa. Docenas de rostros desconocidos desfilaron frente a mí. De repente vacilé, por si me había equivocado de día, de tren, de estación, de ciudad o planeta.

Y entonces escuché una voz a mis espaldas, inconfundible. ”

 La idea matraquilleaba descansada, fresca, bailona… pero “¡Qué feliz!”

Sí, quise escribirte algo y lo primero fué ese titular:  Simple, directo, sin ambages ni dudas.

Había por medio un viaje, un día por decidir,  una espera desesperada, una estación imaginada  de guaguas, un aeropuerto, o una parada de taxis. Había un lugar inconcreto entre Europa y América. Daba igual Los Rodeos, el “Bread” en el Soho newyorkino, Vegueta o aquel pueblo danés.

Ayer quise poner un título a algo que tenía (tengo) en mente… o a muchas ideas revueltas, revolucionarias, revolucionadas por salir.  Ayer quise regalarte el sol para un amanecer nevado, y el calor para nuestra Navidad

… pero me quedé en el título, y ahí sigo.

Si acaso recuérdame que te suba luego algo más 😉

Buscando

Buscando frutos. Esperando verlos caer. En esa tarea estoy.

Es casi invierno del 2001, casi Navidad.

En el salón, una rama de higuera para decorar, en la nevera, kilos de cabello de ángel para endulzar corazones hojaldrados o bizcocheros. En el patio cae la lluvia, cayó durante buena parte de la noche aunque aún, temo, no ha calado suficiente la selva. Sí, la selva sigue siendo el lugar inhóspito de los últimos tiempos, sigue esperando un milagro… como este blog.

Hice la esta foto la semana pasada para regalártela, para decirte que no dejo de respigar frutos y flores… para confesarte que aunque no llego a todo, todo es para tí.

Feliz Abril (y una Crema picante de Calabaza)

 

 Sun in my mouth

I Will Wade Out
E. E. Cummings

i will wade out
me adentraré
till my thighs are steeped in burning flowers
hasta que mis muslos estén inmersos en flores ardientes
I will take the sun in my mouth
Tomaré el sol en mi boca
and leap into the ripe air
y saltaré en el aire anhelante
Alive
Viva
with closed eyes
con los ojos cerrados
to dash against darkness
para lanzarme contra las tinieblas
in the sleeping curves of my body
en las dormidas curvas de mi cuerpo
Shall enter fingers of smooth mastery
Introduciré dedos de fluida maestría
with chasteness of sea-girls
con la castidad de las sirenas
Will i complete the mystery
Resolveré el misterio
of my flesh
de mi carne
I will rise
Me levantaré
After a thousand years
Después de un millar de años
lipping
besando
flowers
flores
And set my teeth in the silver of the moon
Y clavaré mis dientes en la plata de la luna

Esos días que me siento totalmente viva, el atrevimiento se mete conmigo también en la cocina. El color de los ingredientes tiende al cálido, y el sabor pasa por el punto picante y los agrios. Esta es una crema curiosa, nueva pero a la vez llega y se queda: alegre, revitalizante, explosiva, fresca… altamente recomendable para el invierno y para esta primavera que no acaba de ser.

Ir añadiendo al caldero sobre unas gotas de oliva, y rehogar:

-Cebolla. Ajo

-Calabaza.

– 1Papa y una lasca de boniato.

– Puñito de piñones.

– Aritos de pimienta fresca. Rama de cilantro.

– Espolvoreo de coco .

– Jugo de naranja. Agua o caldo.

Cuando esté cocinado, apartar el cilantro y la pimienta, y moler. Servir caliente con un golpe de molinillo de pimienta (de colores), chorrito de jugo de naranja y unas ramas frescas de cilantro, que al crunchear dejarán un sabor intenso en nuestra boca, y un estremecimiento a lo largo de la espalda, como ese rayo de sol que se desea, se resiste y, finalmente, llega.

Sigo diciendo “¡¡Sí!!” a la Vida.

¡Feliz 2011!

Esta mañana recibía de wordpress el resumen de lo acontecido este año en “Entre la vida y la cocina”.

Evidentemente puede ser sólo un estudio ajeno a mi realidad. A una realidad que yo he mantenido, por alguna razón,  muda de palabras aunque no tanto de gestos. Curiosamente la segunda entrada más visitada estos doce meses atrás fue “Digo Sí”.¡¡¡ Y hoy sigo diciéndolo!!!

He cocinado poco pero como decía en otro lugar: he vivido.

 “En invierno y en verano, en la selva siempre he tenido una flor. Casi siempre única, definitivamente especial, humilde, poquita gran cosa.
En primavera y en otoño, un runrún, compartido con ranas, grillos, perenquenes y calderones. He disfutado bajadas, y sobrevolado en cometas, bailado, llorado, deseado, acariciado, esperado, despedido, añorado, conocido, reído… sobre todo, confieso, he vivido

 

Cuando todos hacen balances poco afortunados, yo tengo que decir, a 2 de enero de un nuevo año, igual que dije ayer y antier y semanas atrás, que 2010 ha sido un período feliz. Y la misma felicidad y mucha salud es lo único que deseo para todos ustedes, para mis amigos y para quienes no conozco también.

En cuanto al desayuno, ¡Ejem!, que sea sólo una libertad de aquí hasta el día de Reyes, eh!! Luego, vuelta a la realidad y a la leche sin azúcar ;)))

La receta la subiré con el resto de las fotos, o en otra entrada, porque ese Bienmesabe merece capítulo especial.

La primera foto de un verano

Daba cortas carreras pisándose los pasos de ida y vuelta… y, casi cada vez, el agua lamía las huellas.

Me impresionó lo profundas que eran y su incansable letanía de vaivenes. Siempre sonriendo… siempre en movimiento. Siempre…

Es la primera foto de este verano. Ayer mismo, tras salir de trabajar, quería llenarme los ojos de sol y mar, recargar pilas, cenar al atardecer… 

Anoto en el cuaderno de bitácora: Eran las 8 y media de la tarde, del día 22 del mes de junio, del año del Sr. 2010. Mirando al horizonte, bordeando una isla, algo golpeó la quilla… Era un mensaje encriptado fuera de una botella. En el sello, una vez más, una adormidera.

Y para los que siempre miramos el verano con ojos renovados y piel de niños, una tontadilla que había hecho tiempo atrás para un menú alocado e infanti…loide,  el del puré con flor sonriente para el marinero, ¿recuerdan?

Pues bien… había otro detallito más… una “guarrería” de esas que a los críos, y no tanto, les gustan mucho. Unas papas locas, muy locas, que nada tienen que ver con esos cartuchos grasientos  y poco atractivos de papas congeladas que venden por ahí.

PAPAS ¡MUY LOCAS!

Simple:

50% Taquitos de papa guisada y sofritas luego a fuego fuerte (o directamente papas fritas en cuadrados, tamaño bocado salchicha alemana).

50% Taquitos de manzana de misma forma… Igualmente pasar rápido por sartén con una gota de aceite… como si fuera a la plancha o al wok

Tacos de salchicha alemana cocida (esta está caliente en la sartén, pero se prefiere simplemente caliente en agua)

Y para acompañar una salsita batida de:  yogur, limón, chorretón de oliva o cucharada de mayonesa, sal y pimienta. A la hora de servir, espolvorear escamitas de ajo seco. Una flor para el pelo, y a sentirse niño otra vez. 3 horas (?) de digestión, y ¡¡¡¡al agua patos!!!! (será cuando llegue el calor)

Feliz noche de San Juan. Feliz verano, nuevamente. Felices besos y abrazos y manzanas…