Soy feliz

Ayer quise escribirte algo, que siempre dices que no lo hago.

En la madrumañana desviolinada e insomne, el título salió a bocajarro. No lo pensé. Aquí no me puedo volcar si he de hacerlo.

Leí en distintos sitios diferentes teorías sobre la manera más rápida de hacer llegar un beso, sobre brunchs en el Soho de N.Y.,  y a Ruíz Safón, sobre una espera.

 “  El tren irrumpía en la estación a pleno galope. Enfiló hacia su vía y el gemido de los frenos inundó el espacio. Lentamente, con la parsimonia propia del tonelaje, el tren se detuvo. Los primeros pasajeros comenzaron a descender, siluetas sin nombre. Recorrí con la mirada el andén mientras el corazón me latía a toda prisa. Docenas de rostros desconocidos desfilaron frente a mí. De repente vacilé, por si me había equivocado de día, de tren, de estación, de ciudad o planeta.

Y entonces escuché una voz a mis espaldas, inconfundible. ”

 La idea matraquilleaba descansada, fresca, bailona… pero “¡Qué feliz!”

Sí, quise escribirte algo y lo primero fué ese titular:  Simple, directo, sin ambages ni dudas.

Había por medio un viaje, un día por decidir,  una espera desesperada, una estación imaginada  de guaguas, un aeropuerto, o una parada de taxis. Había un lugar inconcreto entre Europa y América. Daba igual Los Rodeos, el “Bread” en el Soho newyorkino, Vegueta o aquel pueblo danés.

Ayer quise poner un título a algo que tenía (tengo) en mente… o a muchas ideas revueltas, revolucionarias, revolucionadas por salir.  Ayer quise regalarte el sol para un amanecer nevado, y el calor para nuestra Navidad

… pero me quedé en el título, y ahí sigo.

Si acaso recuérdame que te suba luego algo más 😉

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6 thoughts on “Soy feliz

  1. Maite (Mai)

    Dónde él estaba, recuerda el hijo, ocurría la risa. De todas partes acudían a reírse, cuando él contaba, y se agolaba el gentío. En los velorios había que levantar el ataúd, para que cupieran todos -y así el muerto se ponía de pie para escuchar con el debido respeto aquellas cosas dichas con tanta gracia. Y todo lo que José Luis aprendió de su padre, eso fue lo principal:
    -Lo importante es reír-le enseñó el viejo-. Y reír juntos.

    El Libro de los Abrazos, Eduardo Galeano.

    🙂
    Hoy es la segunda vez que he tenido que ir a buscar al estante de los libros -y buscar por las esquinas del salón, que poco a poco las cuatros van siendo invadidas por falta de más estantes-. Dos veces me has hecho recordar palabras y no tuve más remedio que ir a buscarlas… y eso me ha hecho reír. No solo tu título, sino el cómo llegaste a él 🙂 una cosa lleva a otra y me acordé de este señor de Pontevedra, carpintero de barrio que emigró al río de la Plata.. otro lugar más, inconcreto entre Europa y América…

    Ok, lo haré, y si de paso me acuerdo de más palabras, las buscaré y te las traeré, que dicen que no hay dos sin tres,
    Besos

    • adormidera

      Ay, mi querida Mai, desde que te leí, no he parado en una loca carrera que ahora me parece de lo más tonta, pero de la que no me podía salir.
      Todo iba muy deprisa, los días y yo con ellos… Llegar, llegar, cumplir, todo tenía que estar bien y gustarles, y entre medias sacar momentos para mi más íntima intimidad… buffff! Qué complicado vivir así, y cómo me gusta!!!!

      Millar de gracias por tus letras, por tu presencia nunca suficientemente agradecida ni aprovechada. Pero si supieras el porqué, sé que me entenderías. Lo sé. Andaba yo esos días volcada en un apasionante pequeño viaje, interior y físico, y luego en uno mucho más agotador: llegar al 24 y disfrutar del 25.
      Cómo será que hoy, 26, aún siento que estoy en plena Navidad. Me acompaña el silencio alrededor, ni de la carretera, ni de la “ciudad” me llegan murmullos… y me dispongo a vivir una de esas pelis en que cada mañana se repite lo anterior. Sólo que esta vez el bucle es deseado y agradecido para, por fin, pararme y emborracharme de lo que fué, es, y será importante.
      Me lío, me lío, y me quiero ir a recoger y desayunar pero… tú me entiendes, verdad??? ;))

      • Maite (Mai)

        🙂 siiiiiií 🙂 perfectamente… todo tenía que estar bien, gustarles y tomarme mi tiempo para disfrutar de ellos -mi bucle deseado-. Justo como dices. Tanto, que me olvidé del ordenador y ahora veo que la tarjetita tan mona que diseñé para desearos la navidad no la mandé… me lío, me lío… 🙂 Besos

    • adormidera

      ¡¡Feliz Navidad, Nuria!!
      Es muy importante sonreír, sí… mucho… tanto que hacerlo y compartirlo es uno, el mejor, de mis regalos de navidad.
      Que sigamos sonriendo, niña… Brindo por ello con un restito de chocolate que queda por aquí!!
      Chin!
      Y un beso.

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