Fuera llueve (Pastel de zanahoria y almendras)

Fuera llueve. Dentro me siento mullida.

Mullida, callada, sin conflictos. Intento escribir algo pero no tengo nada importante que decir.

Cocino como hace muchísimo que no, como, fotografío.

Pero por dentro sigo en un estado de casi paz. Intento buscarme el espíritu follonero pero… no responde más allá de cinco minutos (esos pueden ser mortales) y luego se diluye, se va, se escapa entre las nubes de la mañana.

Miro, me dejo fundir con lo que veo en cada paseo, me percato de todo, todo deja sus huellas en mí, pero no te lo puedo contar. Se desvanece con el suspiro del segundo siguiente.

Suenan los teléfonos, la vida sigue su rutina, y sin embargo no quiero ni puedo bajarme del cómodo asiento de la guagua L01 que me lleva y que me trae. Me deslizo en el tobogán mojado del parque junto a la parada, en forma de gotas en los zarcillos de la enredadera que me moja el pelo, me deslizo en el calor de mi abrigo y de mis calcetines… en el de tu abrazo sin tí.

Leo: Nuestra tarea consiste en encontrar un equili brio, encontrar el camino del medio, aprender a no volcarnos en preocupaciones y actividades accidentales, sino a simplificar nuestra vida cada vez más... y en el mismo texto: La ausencia de apego es señal de que uno se está volviendo más libre de uno mismo.

Quiero protestar, tiendo a hacerlo… pero luego, inmediatamente, la llama se apaga. Queda calma y silencio. Yo sé que ésto que siento no es desapego, ¿o sí?. No sé. Jamás lo entenderé. Dos minutos después es que ni me preocupa. No quiero ni tengo ánimo para discutir.

Los primeros coches pasan multiplicando la lluvia sobre el asfalto. Me gusta ese runrún apagado. Caen piedritas por el desagüe del tejado. Un chorro hace música sobre alguna tapa que quedó fuera de sitio. Las gotas  del cielo bailan la danza del agua en el patio… las veo un instante adornadas de plumas, como los indios comanches de las pelis de vaqueros, otro coche… hoy me mojaré… qué dulce esta calma, qué dulce.

PASTEL DE ZANAHORIA Y ALMENDRAS

Esta vez hice la mitad de ingredientes de esta receta que he repetido mucho los últimos otoños. Si es un cumple, con dulce de leche y adornada con virutas de zanahoria confitada (quedan unos caramelitos super curiosos) queda de muerte, de plena temporada, los niños se la comen sin rechistar y repiten, y los grandes se extrañan de que tenga… ¿¿zanahoria?? Leen poca literatura repostera extranjera 😉

La receta salió de leer decenas de ellas y entusiasmarme con algunas por el aspecto, con otras por las especias, de otras me interesaba la facilidad o la combinación de sabores. Al final, resumiendo, cogiendo de aquí y allá, probando, inventando alguna cosilla y reajustando, salió esta fórmula que para mi horno, mi poca maña y mi paladar es la mejor.

Pondré las cantidades completas, (con la mitad salen 12 magdalenas de molde en plancha de silicona, grandotas) y luego cuento las variaciones de esta ocasión, que hicieron que saliera una masa más apretada pero igual de rica en sabor.

Pico 375 gramos de zanahoria bien fresca, y  a poder ser del país, en un robot de cocina. Bato 4 huevos hasta hacer aumentar pero sin hacer a punto de nieve la clara (advierto que a mí me gustan los bizcochos masacotes). Le añado 225 gramos de azúcar blanca o morena – la negra oscurece el resultado dándole otro toque y no queda tan dulce, pero en ningún caso lo será en exceso, así que a los muy dulceros, mejor ponerle algo más. Volcar  en la misma hondilla 150 ml. de aceite  y la zanahoria picada, y batir.

Por otro lado colocar los ingredientes secos: 80 gr. de almendra pelada y molida, 50 gr. de coco rallado, pasas sin pipas hidratadas, pizca de sal, nuez moscada, pimienta, canela y (a veces, otras no) también jengibre, 150 gr de harina aireada con 1 sobre de levadura royal.

Volcar el líquido sobre lo seco y remover con espátula. Hornear a 160º  en horno previamente calentado, en molde cubierto de aceite y pan rallado (lo prefiero a la mantequilla y la harina, aunque hace la misma labor). A partir de la media hora, controlar su cocción. Dejar por supuesto enfriar, y mejor sabrá a medida que cumple días.

Bien… en esta ocasión había leído en el blog de una chica americana, que la zanahoria la añadía también a los elementos secos, antes de la harina. Con lo que envolvía la hortaliza con los polvitos milagrosos. El resto sería igual. Yo no conseguí que “despegara” – que tampoco lo hace mucho-, quizá al dividir la levadura no supe calcular,  o que le puse nada más que almendra-  y más de  la mitad-  pq no tenía coco como esperaba, o que estaba más granuloso… la cosa es que quedó muy húmedo y bastante apretado. La verdad es que no me importa, al contrario. Fue muy fácil de hacer y ese peso  para mí es un punto a favor, ¡¡pero que lo sepáis!!

Después de llenar con dulces mi caja de lata que saco sólo en invierno, cuando enciendo el horno, me pude permitir probar un postre que anotaré para la posteridad porque me ha encantado…. pero eso será para otro día. De dulces ya está bien por hoy.

Las fotos están muy saturadas. ¡Perdón! Aún no me convencí que a pleno sol no debo hacerlas. Pero… hacía un día tan bueno y yo estaba tan a gusto en la parte baja de la casa, preparando el desayuno como si tuviera un príncipe a quien agasajar, que me lo salté a la torera. Ni una sombrita busqué, y así quedó…

 

 

♣ ♣ ♣ ♣ ♣ ♣ ♣ ♣ ♣ ♣ ♣ ♣

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18 thoughts on “Fuera llueve (Pastel de zanahoria y almendras)

  1. Marhya (Maby)

    Ese descanso de rutina que te trajo la lluvia vale más que el oro, ese cambio de percepciones entre realidad y realidad, pero igualmente real. ¡y tan real que menudo pastel preparaste! Debía estar buenísimo.
    Aquí, ayer, también llovió a ratos.
    Besos.

  2. toñi(picapusa)

    Creo que sabes que soy un poco pepito grillo, mantente alerta, esa paz puede ser poruna falta del estímulo del detonante, a un… “si no te veo, si tu no estás , no hay dolor, no hay montañas rusas, no hay cambios de humor” ,
    Aguanta el timón, para cuando vengan las tempestades, y disfruta de la calma chicha.

    un beso graaaaande

    ( a todo esto…el pastel se ve divino, pero podrías darnos mas pistas para copietearte?? ein???)

  3. Puntiyo

    Santa envidia me das con tus estados de paz, casi acostumbrados.
    Estoy totalmente de acuerdo contigo con la AUSENCIA DE APEGO, pero sólo si se refiereb a las cosas, a lo tangible, nunca a las personas, ni siquiera a los animales. ¿O a las personas no le coge apego y se le coge sólo cariño?.
    Complicado en todo caso.

  4. zerogluten

    Entre tu vida y tu cocina me reconozco tantas y tantas veces. Ultimamente también me busco dentro el espíritu follonero, pero ando demasiado calmada.
    Las tartas de zanahoria me encantan. Con un buen glaseado me parecen lo más.
    Te mando muchos, muchos, muchos besos sin gluten.

  5. Ajonjoli

    Envidio tu paz, a mí el espíritu follonero no se me despega ni con espátula, jajajaja. Pero ya lo asumo como parte de mí, y convivo con él a gusto. Creo que me sentiría rara si me faltase.

    Sobre lo de las truchas y los pareos :), tienes toda la razón, será por microclimas, aquí en cada barranco el clima es diferente!!!
    Yo aún hoy he subido a trabajar en camiseta de manga corta, y en Santa Cruz la pasada semana todavía iba en chanclas, aunque en La Laguna ya no se puede salir sin impermeable 🙂 Sin embargo, en el sur, se puede ir a la playa todo el año….. eso es lo que me gusta de Canarias, ¡tanta variedad!

    Me ha gustado mucho saber que originalmente las truchas tenían forma de pez, ¿sabes si aún se pueden conseguir esos moldes? Y sería muy interesante saber que fue primero, si la forma o el nombre. Creo que le voy a preguntar a la mujer que me vende las naranjas en el mercado, que es bastante mayor y sabe mucho de tradiciones.

    Respecto a los ingredientes, la receta original que “tuneé” llevaba manteca, pero opté por la versión vegetariana 🙂 Lo de ponerle zumo de naranja, sin embargo, sí estaba en la receta original, y creo que le da un punto muy interesante a la masa.

    Vaya parrafada que te he soltado….

    Me gustará mucho leer tu post sobre las navidades en Canarias, porque me parece muy enriquecedor eso de “desterrar mitos”.

    Un beso.

  6. Adormidera

    Perdón por no responder a cada uno…. lo he intentado, pero se me rebelan las palabras ante la posibilidad de salir a airearme.
    Aún no sé si el paseo será con doble calcetín, aunque creo que ahora no llueve… ni donde me llevarán los pasos. No sé nada.
    Sigue este estado pacífico de relax, que no me deja pensar.

    Y me sigue gustando. El espíritu follonero es muy fuerte en mí, y ahí estamos, yo queriendo obviarlo y él queriendo salir. Esta semana se ha debido ir de vacaciones, hartito de mí, jajajajjajaja
    Por esta vez gano la batalla. Y qué fácil ha sido.
    Eh? ¿Quién menciona guerras?, nooooo, por favor, no quiero saber nada!!!

    Dejadme así.
    Pensando en navidades, poco, y sintiendo el silencio alegre del interior. No se asuste quien piensa que voy de mística… jajajjajaja, que eso no sé ni lo que es.

    Un besote dulce, alegre, fresco, sonriente y largo para cada uno. Ya les contaré.

    Ajonjolín, me he propuesto hacerlo ante de que llegue navidad, jajajajjaja, a ver si no me retraso como es costumbre en mí.

  7. mesilda

    Pues quedaron perfectas¡¡¡para nada saturadas….se ven tan divinos los pasteles, que alargando la mano puedo cogerlos. .Disfruta de esa paz mientras el espiritu follonero esta de vacaciones…..
    Besets.

  8. tanci

    Querida adormidera;

    e basta con que estés mullidita y en paz. eso tansolo no se compara con nada. Aunque hay veces que necesitamos toda la algarbía del mundo…pero un poco de paz y de concentarción paerece que nos ayuda a recomponer las ideas. Y el espíritu. Ese pastel me parece reconstituyente. Aquí no llueve como es debido. Lo espro. se me hace necesaria la lluvia de invierno. Pero se hace esperar…
    Un abrazo

  9. kako

    Que delicia de receta, se ve una textura única, deliciosa y ni hablar del color que tiene.

    Esas tardes mullidas me encantan, sobre todo cuando no para de nevar y no tienes que salir de casa, un buen tecito o un capuccino, algo dulce y un buen libro, nada mejor que ese panorama.
    Adoro el invierno!

    Mil besos.

  10. Calohe

    Hola guapa!
    Esta receta va de cabeza a la lista de pendientes y sin tardar mucho me pongo a ello.
    Qué pintaza!
    Debo decir que me ha sorprendido ver algo dulce en la encimera de tu cocina…
    Muchos besos!

  11. Maite (Mai)

    Adoro los días de lluvia, mis células se ponen de lo más revoltosas pese a que mi pila cósmica tiende a relajarse. Me pasa como a ti: me vienen punzadas de sensaciones que se esfuman en un microsegundo y para expresar lo que sentí, debería llenar 2 tomos de la Larousse con explicaciones… en fin, que noto que tus sentimientos empapan tus palabras que a su vez actúan de parabólica orientada a nuestra masita impalpable que todo lo puede y donde todo cabe… RESUMEN: tú empapas mi impalpable de todo. Besos y cariños

  12. salvia

    Hola Adormidera!!!! Llevo mucho tiempo sin entrar en los blogs (ni en el mío ni en otros), me alegra volver a tener tiempo y entusiasmo para hacerlo, he pasado por aquí para saludarte y me llevo un trozo de bizcocho (me encanta el bizcocho de zanahoria es de mis preferidos!!!). Muchos besos y abrazos!!!!

  13. polita

    Hola adormidera, me gusta que cocines, que comas, que fotografies… Por cierto, que los bizcochos quedaron preciosos, tan soleados, no admito ni un pero.

    A mi me gusta sentir apego por ciertas cosas, por ciertas sensaciones. Aunque sea menos libre, me compensa.

    Besotes otoñales y lluviosos.

  14. alicia

    Felicidades por tu blog, refleja algo que siempre he buscado: gastronomía y vida, un poco de literatura, instantes… Con el sabor de este bizcocho que sabe a lluvia pero también a zanahorias me voy sabiendo que volveré a pasar por la cocina de tus días.
    (hace días colgué una receta de marrón glacé en el blog que quizá te pueda gustar… es peculiar. sonrío)

  15. rebeca

    Hola, Adormidera, hola otra vez, me asomo despacito a tu rincón, buscando migitas para recoger, rayitos de sol que me iluminen y un poquito de esa paz que parece que rodea todo lo que haces. Cuesta volver, se amontonan lo dias, las horas, las recetas esperan acumulando polvo en un cajon de mi memoria.
    Quisiera probar tu bizcocho de zanahoria, espiando rayos de sol asomando entre nubes grises, dejandome acariciar por la brisa con olor a leña. Seguro que sabe a gloria con un poquito de canela y nuez moscada.

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