Sin fotografías (Ensalada verde)

DSCF6495Se había lavado el pelo en una palangana, tal y como lo hizo tantos años en la casa de su padre, cuando el agua del lavado olía a manzanilla; parsimoniosamente, haciendo espuma con el jabón de yerbas que le limpiara no sólo la piel, sino impregnara de su olor .

Se enjuagó con cacillos de agua fría que la estremecieron al contacto de la cabeza y el cuello tibios. Las gotas formaron surcos en su cara, que intentó que no cayeran sobre la ropa pero, finalmente, se dejó hacer. Se dejó recorrer mientras el aire le arrancaba tiritonas levísimas.

Envolvió la melena en una toalla y sentada en el banco azul del patio, se peinó. Dejó  perder la mirada sobre la línea curva de las montañas, inspirando profundamente la brisa de hortelana, eucalipto y paz que jugaban alrededor.

De repente recordó… ¡no había terminado de comer! Había preparado una ensalada con lo que había encontrado por la nevera, recogido los platos y la cocina, sacudido la alfombra y fregado. Entonces pensó que prefería dejar el postre para después. Y de repente el regusto dulce soñado se apoderó en forma de capricho. Ummmmmm… ¡¡¡el bizcocho, la confitura de mango, el yogur!!!

Estaba sola. “Estás en tu casa”, le había dicho. Así que no le importó buscar en el mueble de la loza el cuenco de cristal que más le gustaba. Sabía que estaba allí para ella. Parsimoniosamente se lo preparó: poquito de confitura, tajadita de bizcocho y cuatro o cinco buenas cucharadas de yogur. Todo de nuevo a su sitio, y ahora al patio otra vez. Acurrucada sobre la tumbona de fibra, se dejó mecer al sol. “¿Qué haces?” “Ser feliz” “Con que poco se conforma ud, cuídeme la casa que yo subo después”

Siguió sonriendo mucho después que la última cucharilla diera contra el cristal del bol, después que el pelo se hubiera secado en ondas perfectamente definidas. “Joder, ¿porqué en casa nunca queda así de bien?”

Siguió sonriendo aun cuando el sueño se le había metido en el cuerpo con la brisa y, desmadejada, le costaba resistirse a aquel suave vaivén.

Mientras subía las escaleras hasta el dormitorio y se encontraba con la tibieza y semipenumbra de la estancia. Mientras se tumbaba en el otro lado de la cama y ojeaba una tonga de libros que se había propuesto para cuando él no estuviera.  Incluso sonrió durante el sueño algo denso por el calor, y cuando el movimiento y el peso sobre la cama la sorprendieron. Como le gustaban aquellas siestas de verano, la modorra de todo menos de los sentidos, enervantemente despiertos si no fuera porque todo era puro placer.

Volvió a cerrar los ojos dejándose abrazar. Soñó con tunos frescos, con rizos al aire, con ternura, con el sonido lejano de una escoba de paja contra las piedras del patio, brazos, picos… una escoba de paja contra las piedras del patio. Sonrió. Sonrío.

DSCF6498 

Pues se siente, pero no tengo foto de ese postre del sueño, aunque hay confitura de mangos, algún bizcocho y el reiterativo yogurt en mi blog de antes: http://vivenciasydeliciasculinarias.blogspot.com/search/label/DULCE

Prometo en breve hacerlo para subir. Sí, me apetece, eso haré. Así que por ahora nos conformaremos con una ensalada, que pudo ser ésta, aunque no fue la de aquel día (sueño). Aquella  era una ensalada griega que había cogido de un libro de la tonga que nunca terminé de leer. Y ésta de hoy es una ensalada verde (lechuga, rúcula, perejil), fuerte (pepinillos buenos, aceitunas verdes), fresca (pepino), con un leve puntito de dulzor en los granitos de millo. Como cierta gente que conozco, que guardan una sorpresiva dulzura para días que tú ni te lo esperas, y eso, aún, se agradece más.

Anuncios

10 thoughts on “Sin fotografías (Ensalada verde)

    • adormidera

      Sólo me falta ponerme con el bizcocho, Marta. Hoy me quise dar un homenaje y me he comprado un bote grande de buen yogur y el dulce de mango ya lo tenía. Ayyy, por dios, golosona me he destapado hoy!!
      Un abrazo veraniego, niña.

    • adormidera

      Rayo de sol, cuánto tiempo sin saber de tí! Culpa mía, por supuesto, que doy paseos tan cortos que no llego a tu Galicia. Besotes muchos.

    • adormidera

      Hola, Cristina

      Me alegra que te guste. Y te cuento: en el supermercado compro la mayoría de los productos, las verduras procuro comprarlas en un mercado del agricultor de un municipio cercano, en un puesto de verdura ecológica en el que hice migas, y algunas cosas son regalos de la familia.
      Los productos “raros”, cuando viajo a Tenerife, en supermercados orientales para orientales.
      No sé si pregungabas por algo concreto.

      Un saludito!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s