Posts filed under 'VERDURAS'
A la luz de unas velas… (Crema de calabaza)

Yo citaría a F. Scott Fitgerald:
Puedes acariciar a la gente con palabras.
Tú me contestarías con un casi haiku sobre el silencio de M. Benedetti:
Qué espléndida laguna es el silencio
allá en la orilla una campana espera
pero nadie se anima a hundir un remo
en el espejo de las aguas quietas
Ambos podríamos pintar de seda labios ajenos con sabores dulces, otoñales y el regusto a vinos nuevos… Tú pondrías calabaza y cilantro, yo “respigaría” bajo los castañeros al ritmo de Bach.
Concierto-para-violín-BWV-1041-bach
Para la CREMA DE CALABAZA bastaría poner a rehogar en media cucharada de oliva: un par de papas, un cebolla mediana y como un kilo de la mejor calabaza madura, con bien de caroteno, que podamos encontrar. Removiendo, removiendo, irá sacando su mejor olor. Entonces sólo tendremos que añadir sal, medio manojo de cilantro y agua hasta cubrirla bien. Una vez guisada, se aparta el cilantro y a moler. Intensísima de sabor, dulzona y en extremo cremosa.
Al tiempo podíamos haber ido preparando unas CASTAÑAS GUISADAS con una pizca de sal y generoso puñito de anís; un cortecito como se les ve y a cocinar. Para acompañar al vino antes, durante o después del puré hirviente.
Al candor de las velas, la música de Bach y el dulzor de la mesa… Quizá, sólo quizá y por esta vez, tienes razón, no me haga falta acariciarte, además, con las palabras.

24 comments Octubre 24, 2009
Mi corazón se abre (Revuelto Calabacín)
“…qué estupidez,
apenas me rozan,
mi corazón se abre…”
Maram Al-Masri
Y no es una queja, es un alivio. Si estoy al sol, si estoy al aire, si estoy junto al mar, o mirando desde arriba la vida, si paseo por la calle o por la red, si yo quiero, si yo no me impongo la cerrazón ni me dejo cegar por la tristeza, mil “apenas” me rozan y me abren a la luz.
Hace unos días, puse en el buscador de wordpress una palabra, mi viejo juego abandonado tiempo ha. Una llave al azar, a puertas escondidas donde no sabe uno y leí:
“Heme aquí… con un nuevo blog donde fugar todas las letras que ante ti se autocensuran, palabras mutiladas que no existen sin la mirada ajena. Escribo este diario para no saturar tu bandeja de entrada, para no llenarte de frases vacías, carentes de sentido, que sólo intentan describir la forma en que lates bajo mi piel, bajo estas entrañas que ante tu abrumador silencio quisieran estallar en miles de partículas suspendidas en el aire, para no extrañarte como si muriera lentamente…”
Y seguí leyendo, sin respirar apenas, derramándome a mares, recibiendo sus palabras certeras, estremeciéndome hasta las entrañas, reconociéndome, reviviéndome, desnuda como ella.
Fueron 24 horas impactantes, con tantas casualidades encadenadas que no podía ser sino que el escribiente de mi destino llegaba tarde a alguna cita y apuró ese día su labor, llenándome la vida de tanto… en una única mañana y tarde, dar y quitar… Reencuentros, despedidas, descubrimientos, profundidades, certezas (este día: ninguna duda, para variar). Inmediatamente le escribí.
Sé que a veces callando las palabras, se hacen los milagros. Pero necesitaba hablar o salir corriendo a mojarme, y me ataba el trabajo y el teléfono. Así que le hablé y me habló…
Ese día hubo un apagón, invité a alguien a comer pero no aceptó y yo perdí un tanto el apetito… así que de la salsa de tomate que acababa de hacer pensando en una pasta, y una ensalada, y un buen vino, y un postre.. quedó en este revuelto o zarangollo atomatado que terminé tomando para merendar.
La historia es larga, profunda, merece mucho más… pero perdonadme, es sábado sagrado y toca sacar los pies a pasear. Nos seguiremos encontrando entre silencios y las palabras que huyan de los mismos. (… y la receta, más tarde)
Casi casi llega para Navidad, pero al fin aquí está:
REVUELTO DE CALABACINES O ZARANGOLLO ATOMATADO
Ingredientes: Salsa de tomate natural (oliva, 1 cebollita, 1 ajo picado muy menudo, 1 zanahoria rallada, 1kg de tomates cuanto más sabrosos mejor, sal y azúcar -con estas proporciones da para ésto y para mucho más-), 1 calabacín, 1 huevo.
Proceder: Hacer primero la salsa si no se cuenta con alguna existencia. Yo la hago pochando en aceite muy suave una cebollita muy picada y una zanahoria rallada, a los que añado a media cocción un ajo muy picadito. Cuando esté reblandecido, añado los tomates sin pipas ni piel y bien picados, sal, azúcar y dejo hacer. Para el resto sólo queda coger un trozo de calabacín según las personas que vayan a comer, lavarlo bien y picarlo en cuadraditos. Hacerlo rápido y leve para que quede crujiente, bien sea en una sartén, en un wok o en la plancha con una gota de oliva. Cuando esté al dente -ojo, no pasarnos!- le volcamos encima unas pocas cucharas de tomate y dejar tomar sabor. Pocos minutos después, cascarle un huevo dentro y remover circularmente hasta que esté listo, jugoso pero hecho el huevo.
Sin más secretos, no necesita más para resultar delicioso. Con pan, con arroz, soloS … siempre está bueno!!
19 comments Septiembre 26, 2009
Lo más simple (Papas fritas con gofio)

Hace poco me llegaba un mail. La persona me daba un tirón de orejas, y me recordaba el tiempo que hace que no bailo… y la cosa es que tiene razón. Últimamente me estaba dejando llevar en lugar de buscar la música y el momento de enredarme con mi sombra para mover los pies.
Esta mañana me dije que ya estaba bien. Me puse unas bragas nuevas y salí en busca de mi compañera de baile. Y como a veces los milagros son mucho más fáciles de lo que creemos, y sólo hay que echar un poco de agua en la arcilla de nuestras manos, bailé.
Y amando la arcilla que hay en mis manos, y poniéndome el mandil, al regresar a casa me hice el milagro más simple del mundo:
Unas simples PAPAS FRITAS CON GOFIO. Sin más truco que freir las papas con alguna piedrita gorda de sal, que luego se note, escurrirles el aceite y en la misma sartén (éste es el tamaño tortilla individual) añadirles una buena cucharada de gofio. Remover como si fuera un chicharrón, servir el vino y a picar, que es festivo, que es muy simple sonreír y bailar, tan tremendamente fácil e inevitable como amar.
10 comments Agosto 15, 2009
CAPRICHO DE UNA MAÑANA DE VERANO (Berenjenas con miel)

Amanece verano intenso, sensual, profundo. Leo a Gibran, escucho a Tárrega, planeo Berenjenas fritas con miel:
REMOJANDO seis horas en una mezcla de leche, sal y miel.
REBOZANDO en una crema hecha con 5c de harina, 4c de leche, 1 huevo, chorretón de cerveza y sal
para finalmente FREÍR, dejar escurrir bien en papel secante y servir con miel por encima. (Para gustos particulares: miel de caña, para gustos más delicados: miel de abeja clara y suave.
y quizá algún viaje para septiembre… cada vez me tira más el Sur.
De “Alas Rotas”
Cada belleza y cada grandeza de este mundo es creada por una sola emoción, y por un solo pensamiento en el interior del hombre. Cada cosa que vemos hoy, realizada por pasadas generaciones, fue, antes de adquirir su apariencia, antes de aparecer, un solo pensamiento en la mente de un hombre, o un solo impulso en el corazón de una mujer. Las revoluciones que han derramado tanta sangre, y que han transformado las mentes humanas para orientarlas hacia la libertad, fueron una idea de un hombre, que vivió entre miles de hombres. Las devastadoras guerras que han destruido imperios fueron un pensamiento que existió en la mente de- un individuo. Las supremas enseñanzas que han cambiado el destino de la humanidad fueron inicialmente las ideas de un hombre, cuyo genio lo distinguió de su medio. Un solo pensamiento hizo que se construyeran las Pirámides, un solo pensamiento fundó la gloria del Islam, y un solo pensamiento causó el incendio de la biblioteca de Alejandría.
Un solo pensamiento acudirá en la noche a la mente del hombre, y ese pensamiento puede elevarlo hasta la gloria, o reducirlo al asilo para locos. Una sola mirada de mujer puede hacer del hombre el más feliz del mundo. Una sola palabra de un hombre puede hacernos ricos o pobres.
La palabra que pronunció Selma aquella noche me suspendió entre mi pasado y mi futuro, como un barco anclado en medio del océano,. Aquella palabra despertó a mi ser del letargo de la juventud, del sueño de la soledad y me lanzó al escenario de la vida, en que la vida y la muerte representan sus respectivos papeles.
El aroma de las flores se mezclaba con la brisa cuando salimos al jardín y nos sentamos silenciosamente en un banco, cerca de un arbusto de jazmín a escuchar la respiración de la Naturaleza durmiente, mientras en el azul del cielo los ojos de lo inefable presenciaban nuestro drama.
La luna salió desde el monte Sunín y alumbró las costas, las colinas y las montañas. Y podíamos ver las aldeas desparramadas por el valle como apariciones que de pronto surgieran ante algún conjuro de la nada. Podíamos contemplar la belleza de todo el Líbano bajo los plateados rayos de la luna. Los poetas occidentales piensan en el Líbano cono en un sitio legendario, olvidado, puesto que por allí pasaron David, Salomón, y los profetas;.como el jardín del Edén, perdido tras la caída de Adán y Eva. Para estos poetas occidentales, la palabra Líbano es una poética expresión, que asocian a la montaña cuyas laderas están perfumadas por el incienso de los Cedros Sagrados. Les recuerdan los templos de cobre y mármol, erectos, firmes e impenetrables, y los rebaños de ciervos pastando en los verdes valles. Aquella noche, yo mismo vi al Líbano de ensueño, con los ojos de un poeta.
Así cambia la apariencia de las cosas según las emociones, y así vemos la magia y la belleza en las cosas, pero lo que sucede es que la belleza y la magia están realmente en nosotros mismos.
Mientras los rayos de la luna brillaban en el rostro, en el cuello y en los brazos de Selma, parecía una estatua de marfil, esculpida por los dedos de algún adorador de Ishtar, la diosa de la belleza y del amor. Y, mirándome, mi amada me dijo
-¿Por qué callas? ¿Por qué no me cuentas algo de tu pasado?
Al mirarla, mi mutismo desapareció, y mis labios se abrieron.
-¿No oíste lo que te dije al encaminarnos a este huerto? El espíritu que oye el susurro de las flores y el canto del silencio, también puede oír el estremecimiento de mi alma, y el clamor de mi corazón.
Selma ocultó el rostro en las manos, y me dijo, con voz vacilante:
-Si, te oí: oí una voz que venía del seno de la noche, y un clamor surgiendo del corazón del día.
Y olvidando mi pasado, mi existencia misma, todo lo que no fuera Selma, le repliqué:
-Y yo también te oí, Selma. Oí una música regocijante que vibraba en el aire, y que hizo que todo el universo se estremeciera.
Al oír estas palabras, mi amada cerró los ojos, y en sus labios vi una sonrisa de placer, mezclada con tristeza. -Ahora sé que hay algo más alto que el cielo, y más hondo que el océano, y más extraño que la vida, la muerte y el tiempo. Ahora sé lo que no sabía antes de conocerte… -me susurró suavemente.
Gibran Khalil Gibran
9 comments Julio 19, 2009
Dame viento y haré molinillos (Bocados de pan y berros)
http://www.youtube.com/watch?v=FVpDOIPx_sY
Dice un dicho holandés que “No se puede evitar el viento, pero se pueden construir molinos”.
Así me licencio a veces de una carrera que no tengo, haciéndome ingeniero de mis propios recursos, transformando el eterno viento en luz, calor, color, energía y no en voz porque no tengo, pero ahí queda la de la Joplin.
Como los granos de mostaza en este bocadillo que me aconsejaste alguna vez… “¡¿no has probado los berros con mayonesa?!” -Ahora ya sí.
Leyendo en alguna parte alguien definía su sabor picantón como a mostaza… Dudé, no tengo el paladar tan desarrollado y la mostaza no la sabría definir. Pero… ¿porqué no?. Veamos, y vi. Y ciertamente, los berros con mayonesa y pan son exquisitos (más aún con pan blanco para mi gusto), pero a la hora de hacer la foto, ya no me quedaba, así que aproveché y desvelé dos dudas de una vez:
- efectivamente los granos de mostaza le van a los berros crudos.
- con pan integral tampoco está mal esta combinación.
- y otra cosa nueva que desconocía: que un bocadito de estos picantones, va estupendamente para un aperitivo mientras preparas el resto de la comida.
Es lunes, intuyo que esta semana me tocará hacer muchos molinillos de colores, capear vientos, afinar conocimientos de ingeniería, vivir. A todos les deseo que los vientos les sean favorables, y si no: a hacer pajaritas de papel y , desde luego, a picarse un poco a la hora del aperitivo.

Imagen tomada prestada de la red
8 comments Mayo 4, 2009
Dulce, amargo, picante, ácido (Revuelto de berrros con arroz y salsa de fresas)

Como la vida, los sabores unas veces nos zarandean y otras nos dejan relajados, armoniosos o incluso impasibles, en ocasiones provoca un despertar sensual y volcánico, y otros la más total indiferencia, sólo hay que estar atentos al acto, despiertos, para poder hacerlo consciente.
No sé cómo se habrán inventado las distintas combinaciones a lo largo de los tiempos. Quién decidió la primera vez que al tomate le va la albahaca, el tomillo o el orégano; quién combinó el bacalao con las espinacas o el conejo con las almendras; quién acertó al mezclar los huevos con las papas y la cebolla; o la salsa de soja con casi todo.
En mi caso, seguro llevaré en la memoria de mis genes sabores ya asumidos por generaciones y generaciones. Otros adoptados e incorporados a la memoria inmediata de una manera intelectual. Y otros tantos que vienen de la intuición o el atrevimiento de los pocos años (jejejeje).
Podría también añadir que muchos se habrán “inventado” fortuitamente y sólo respondiendo a la necesidad. Como yo ayer tenía necesidad de dar salida a unas fresas que compré de oferta y que peligraban; unos berros que se estropean tan rápido; y un arroz que siempre tengo en la nevera. Podía consumir también uno de los huevos que no había tomado esta semana, aunque tuviera que postergar una vez más (y ya van meses) la tortilla de papas soñada.
Lo primero que decidí fue el revuelto de berros que me encanta. Ese amargor picantito y el crujiente de los tallos me seduce pero más aún, pensé, si podía suavizarlo con un toque de dulzor. Entonces entraron en juego las fresas y me acordé de una salsa que hice alguna vez para acompañar: entre dulce y ácido, podía ser un atrevimiento pero podía quedar muy bien. En mi mente no se daban de patadas. El blanco del arroz, pensaba a la vez que lavaba y cortaba las fresas, ofrece el marco donde bien pueden lucir y además ofrece un campo neutral donde tanto sabor se mezcle y abrace. Y dicho y hecho.
El resultado es atrevido, muuuuuy sensual, atractivo a las vistas infantiloides como la mía, de sabores y productos muy cotidianos… ¿qué más?

Ah, sí, la forma de hacerlo.
Un arroz blanco sin más. Yo sigo practicando la fórmula de Guru Masala, aunque a veces se me olvida lo de los 7 minutos, o le pongo las dos medidas de agua que ya sé que para este arroz que uso y con esa técnica, es demasiado.
El revuelto de berros, pues sin más secretos que ponerle también los tallos aunque amargan un poquitín, pero es el punto que me gusta: oliva, 1 ajito muy picado, buen manojo de berros, salpimienta y huevo.
Para la salsa de fresas parto cada una en cuatro, y las hago a fuego bajito con aceite de oliva y azúcar morena, cuando se deshace el azúcar y empiece a tomar cuerpo ese caramelito, añado el jugo de una mandarina, sal, pimienta blanca y un chorrito de vinagre de modena. La salsa va a espesar y se evaporará el alcohol. Sin dejar que se deshagan las fresas, aparto y guardo para cuando necesite. En la nevera se aguanta unos días, no podría decir cuantos exactamente, porque en esta casa no ha pasado de tres. Luego ya queda la opción de apartar los trozos de fruta o cogerlos también con el jugo, dependiendo para qué.
Y el montaje ya según se prefiera. Este pequeñito me lo comí yo, el arroz es el que cabe en una pozuelo de café. Otros los serví con el arroz y las fresas encima , aparte de una buena cantidad de revuelto, que hay gente que trabaja para merecérselo.
Y para tí, que eres a veces esa mezcla dulce, amarga, picante y ácida… como la alpispa.
14 comments Abril 30, 2009
Érase una vez…(Chappati con verduras crujientes y queso)
Después humedecer con las manos por fuera y hacer sobre la plancha, o en una tostadora, sartén o al horno hasta que se derrita un poco el queso y caliente la verdura. La textura es realmente alucinante y esta combinación de sabores: para embrujar, si este fuera un sortilegio en un sueño de hadas.
13 comments Abril 26, 2009
Despertar Japo (Tortilla de verduras)
Escribí y borré cuentos ajenos, leídos, recordados, escuchados. Escribí y borré sobre las no verdades con que intento plasmar mis sensaciones. Escribí, borré, escuché y volví a leer. Al final decido esta mañana de domingo copiar una plegaria atribuida a Buda
Mejor que, en lugar de mil palabras, hubiera sólo una, pero que trajera paz.
Mejor que , en lugar de mil versos, hubiese sólo uno, pero que mostrara la belleza.
Mejor que, en lugar de mil canciones, hubiera sólo una, pero que derramara alegría.
Y compartir un regalo: http://tr.youtube.com/watch?v=v1Nab3T_Cr4
Tortilla de inspiración japonesa
Amaneció un día soleado entre las nubes panzonas típicas de este horizonte Atlántico que mira al Teide, escuchando la música que me regalaron ayer. Con la mente en blanco pero con ganas de tocar, sólo podía compartir parte de lo que leo, de lo que escucho… y como se supone que ésto iba de cocina, también algo de lo que como. ¿Huevos otra vez? Pues una o dos veces a la semana caen, sí. Pero esta semana no ha tocado dos veces, ni ha sido esta ni la anterior (http://adormidera.wordpress.com/2009/04/05/tortilla-albahaca/) la que he catado. Aquí todo va a destiempo. Y ésta surgió de la lectura de un post en el blog de Noema, “Intercultura y cocina” , sobre okonomiyaki. Es muy fácil encontrar información en la red y a mí me va lentísimo lo de enlazar páginas. Pero resumidamente y así como para entendernos, son una especie de tortas hechas a la plancha, cuya base es huevo con harina, ñame, agua y repollo, a la que se le añaden al gusto del comensal otros vegetales, camarones o carne, y se sirve cubierto de: mayonesa, aonori y katsuobushi. Vamos, que por lo que entiendo está entre tortilla y pizza.
Sigo buscando en la red, y encuentro las llamadas tamagoyaki que son como tortillas francesas, pero que ellos hacen en forma enrollada perfecta, en una sartén de forma cuadrada o rectangular. Productos marinos desecados y hechos polvo varios, tamari, azúcar, arroz… los añadidos son varios y distintas las variedades y nombres que encuentro en distintos sitios.
Sin embargo yo recuerdo una demostración que nos había hecho una chica japonesa hace muchos años en la casa donde vivía entonces, y en agradecimiento a haberla acogido una semana para conocer la isla. Y lo que más me había llamado la atención era su forma de irla doblando, una y otra vez sobre sí misma. La había hecho de puerro y con salsa de soja, y aunque tiempo después y con paciencia, conseguí ese doblado que le daba una textura particular, el sabor sólo me había resultado vagamente parecido. Yo entonces rehogaba el puerro y luego lo añadía al huevo. Pero al verle a Noema usar la verdura en crudo y probar el resultado de mi apaño, creo que definitivamente ahí podía estar la diferencia.
Total que al final, poco que ver con las tortillas japonesas de verdad, ni con las okonomiyaki, pero el sabor sí me despertó recuerdos del comedor del piso con vistas a los laureles de la Placita Militar de S/C, y del botiquín con que viajaba la chica morena de voz apagada, repleto de polvos, pomitos, ciruelas y tesoros con un olor muy peculiar.

Las verduras que le he puesto son las que se ven en la primera foto. Después de esa picada, sin medidas, como todo en esta casa, sólo teniendo en cuenta hacer coincidir la cantidad de puerro y repollo, porque la primera vez me salió con demasiado dulzor de repollo, se mezcla todo con el huevo batido y se forma a fuego bajito. En esta ocasión usé una sartén pequeñita y dos huevos, no dio para estar haciendo primorosos dobleces que, por otro lado, hubieran sido complejos con tanta verdura tiesorra. A fuego bajo y despacio, se hizo perfectamente. Para mojar: una mezcla de vinagre de arroz con azúcar morena o blanca y soja clara.
¡Delicioso! pero sólo apto para los que les gusta el crunch de las verduras.
He pensado que para que nadie se lleve a error por mi entrada, que no piensen que ésto puede llamarse okonomiyaki (me aterra desvirtuar recetas ajenas), subir este enlace. En la red hay muchísimos videos donde se puede observar coo se hacen, pero por si les da pereza, aquí un ejemplo. Ya verán que nada tiene que ver esta tortilla de verduras con la receta nipona
http://www.youtube.com/watch?v=PeUHy0A1GF0
25 comments Abril 19, 2009














