Posts filed under 'ENSALADAS'
Deseando/recordando lluvias
¡Toc, toc!
Entre la bruma de alguna pesadilla… ¡toc, toc, toc!
¡Adormidera, toctoc!
Me arranco del sueño y no sé bien donde estoy. Probablemente con un pie allá y otro acá.
- ¿Qué suena? ¿Qué me ha despertado?
Y otra vez: ¡toc, toc, toc!
Jolín, es el viento contra los cristales!!! No era capaz de reconocer el saludo. Pero… – ¿dónde estoy?, – ¿qué día es hoy?! Me adormezco otra vez. “Amanecerá hoy gris”, pensé. Aún sin darme cuenta del momento del año que vivo, del cierto bochorno de la habitación, de mi desprecio del edredón… Y entonces se hizo la luz. Es viento, sí, pero aún es verano.
Entonces recordé el fresco y la lluvia del agosto del 2008 y… aquellas aguas, trajeron estos lodos:
Estos días llovió.
No recordaba ver la lluvia en agosto y últimamente ni en invierno.
Llegó en medio de la noche, confundiéndose con el viento sobre la copa de los árboles y con gemidos lejanos de caricias, llegó disfrazada antes de que cantara el gallo y sin la seguridad de una luz que reflejara en los charcos que había dejado.
Vino levantando al aire aromas de tierra viva, espoleando risas en medio de una cierta preocupación.
Estos días llovió.
Se abrieron los cielos varias mañanas para algo más que para rociarnos, se abrieron para aguar fiestas mágicas de noche y postergar fuegos de artificio fuera de habitaciones semicerradas. Se abrieron para darme uno de los más hermosos amaneceres pisando charcos y despertar sensaciones aletargadas por la monotonía del ambiente seco y tantas otras cosas.Abrí la nariz a la humedad y la vida, igual que ya tenía atentos el resto de los sentidos. Ahora miro por la ventana esperando que pronto vuelva a llover.
Quizá porque hoy me desperté escuchando el viento y deseando ver llover, subo este texto y una de mis ensaladas preferidas del verano pasado.
Un abrazo y felices sensaciones para cuando decida abrirse el cielo.
http://vivenciasydeliciasculinarias.blogspot.com/2008_08_01_archive.html
6 comments Agosto 26, 2009
Sin fotografías (Ensalada verde)
Se había lavado el pelo en una palangana, tal y como lo hizo tantos años en la casa de su padre, cuando el agua del lavado olía a manzanilla; parsimoniosamente, haciendo espuma con el jabón de yerbas que le limpiara no sólo la piel, sino impregnara de su olor .
Se enjuagó con cacillos de agua fría que la estremecieron al contacto de la cabeza y el cuello tibios. Las gotas formaron surcos en su cara, que intentó que no cayeran sobre la ropa pero, finalmente, se dejó hacer. Se dejó recorrer mientras el aire le arrancaba tiritonas levísimas.
Envolvió la melena en una toalla y sentada en el banco azul del patio, se peinó. Dejó perder la mirada sobre la línea curva de las montañas, inspirando profundamente la brisa de hortelana, eucalipto y paz que jugaban alrededor.
De repente recordó… ¡no había terminado de comer! Había preparado una ensalada con lo que había encontrado por la nevera, recogido los platos y la cocina, sacudido la alfombra y fregado. Entonces pensó que prefería dejar el postre para después. Y de repente el regusto dulce soñado se apoderó en forma de capricho. Ummmmmm… ¡¡¡el bizcocho, la confitura de mango, el yogur!!!
Estaba sola. “Estás en tu casa”, le había dicho. Así que no le importó buscar en el mueble de la loza el cuenco de cristal que más le gustaba. Sabía que estaba allí para ella. Parsimoniosamente se lo preparó: poquito de confitura, tajadita de bizcocho y cuatro o cinco buenas cucharadas de yogur. Todo de nuevo a su sitio, y ahora al patio otra vez. Acurrucada sobre la tumbona de fibra, se dejó mecer al sol. “¿Qué haces?” “Ser feliz” “Con que poco se conforma ud, cuídeme la casa que yo subo después”
Siguió sonriendo mucho después que la última cucharilla diera contra el cristal del bol, después que el pelo se hubiera secado en ondas perfectamente definidas. “Joder, ¿porqué en casa nunca queda así de bien?”
Siguió sonriendo aun cuando el sueño se le había metido en el cuerpo con la brisa y, desmadejada, le costaba resistirse a aquel suave vaivén.
Mientras subía las escaleras hasta el dormitorio y se encontraba con la tibieza y semipenumbra de la estancia. Mientras se tumbaba en el otro lado de la cama y ojeaba una tonga de libros que se había propuesto para cuando él no estuviera. Incluso sonrió durante el sueño algo denso por el calor, y cuando el movimiento y el peso sobre la cama la sorprendieron. Como le gustaban aquellas siestas de verano, la modorra de todo menos de los sentidos, enervantemente despiertos si no fuera porque todo era puro placer.
Volvió a cerrar los ojos dejándose abrazar. Soñó con tunos frescos, con rizos al aire, con ternura, con el sonido lejano de una escoba de paja contra las piedras del patio, brazos, picos… una escoba de paja contra las piedras del patio. Sonrió. Sonrío.
Pues se siente, pero no tengo foto de ese postre del sueño, aunque hay confitura de mangos, algún bizcocho y el reiterativo yogurt en mi blog de antes: http://vivenciasydeliciasculinarias.blogspot.com/search/label/DULCE
Prometo en breve hacerlo para subir. Sí, me apetece, eso haré. Así que por ahora nos conformaremos con una ensalada, que pudo ser ésta, aunque no fue la de aquel día (sueño). Aquella era una ensalada griega que había cogido de un libro de la tonga que nunca terminé de leer. Y ésta de hoy es una ensalada verde (lechuga, rúcula, perejil), fuerte (pepinillos buenos, aceitunas verdes), fresca (pepino), con un leve puntito de dulzor en los granitos de millo. Como cierta gente que conozco, que guardan una sorpresiva dulzura para días que tú ni te lo esperas, y eso, aún, se agradece más.
10 comments Agosto 9, 2009
CUANDO NO TENGO APETITO (Salpicón de bonito, mojo queso y papas arrugadas)
Cuando no tengo apetito, cuando no cocino para alguien, cuando mis musas se fueron de paseo, cuando pierdo momentáneamente el camino, cuando el calor aprieta, cuando nada nuevo me refresca las ideas… Salpicón de bonito, mojo de queso y papas arrugadas.
Nada nuevo, nada complicado, familiar desde la cuna: el viejo olor de las papas arrugándose las mañanas estivales de domingo, el vapor del vinagre mezclado con el orégano del guisado del bonito (que afortunadamente se puede hacer días antes y así no fastidiar la ensoñación), el de la pimienta verde y queso viejo.
Cuando no tengo apetito, cuando no cocino para alguien, cuando mis musas se van de paseo y es domingo caluroso de caminos perdidos, puedo hacer estas dos tapas y disfrutarlas en solitario bajo la sombra del aguacate.
Si gustas… prometo ser puntual, sacar el mantel de cuadros y que la bebida esté bien fresca.
8 comments Julio 26, 2009
Baile de mariposas
Todo pasa muy deprisa, pero aún me niego a que sea así. Me empeño en guardar parte del tiempo para mí y no perder las costumbres que me gustan. Cuesta pero lo consigo, y no me quejo, una parte de mí necesitaba esta concentración en una nueva labor.
El domingo pasado me apetecía ir donde se oyera la nada de los pensamientos dormidos, del blando paso sobre hojas. Sin móviles, sin conversación, sólo pájaros y brisa, en algún momento algo de agua. Y así me metí en el fondo de un barranco de paredes escarpadas, donde el verde te tiñe hasta el alma, y las mariposas te acompañan al andar. Hacía tanto que no veí mariposas en esa cantidad. Lo siento, no quise ni se me ocurrió atrapar ese momento en una foto, no habría sabido tampoco, absorta estaba en el simple disfrute, alegre, calmo.
Cada muchos metros alguna persona se cruzaba en el camino. Ningún español, casi todos alemanes de sonrisa perenne que te saludan al pasar, y en las miradas escrito ese entendimiento que a mí también se me escapa simplemente con observar.
Algunos niegan que exista la felicidad, sólo instantes, dicen… Bien, ese estado de paz me colmó, y sigo acudiendo a él cuando estos días me entran ganas de mandar a alguien a freir espárragos. Justo esta tarde salió un sol radiante después de días de frío y lloviznas. A lo mejor, las incursiones que he hecho por mi selva al sol, sustituirán la impresión del domingo pasado. Lo que sí tengo seguro que pasará tiempo para que lo olvide, quizá jamás, si cuando piense en mariposas, recuerde este día anecdótico cuando las vi bailar por tercera vez en mi vida, paseando por la laurisilva de el Cubo de la Galga.

Al regresar a casa algo había que comer. ¿Y porqué no algo que identifico con las personas que me crucé en el camino? Esta es una ensalada que suelo repetir a menudo. La mayoría de las veces no le pongo papas, y si son pepinillos de los buenos, me gusta “chascarlos” en rodajas. A veces uso la salsa pero en la ensalada sólo pongo lechuga, manzana, melocotón y queso, o a esta mezcla le pongo un poquitín de cebolla finita. En fin, que al final no sé exactamente dónde queda el aire alemán… pero yo lo respiro cuando me la como.
En fin… Base de lechuga, papas guisadas y partidas en cuadraditos, manzana crujiente y jugosa, pepinillos, salchichas en rodajas-tacos y si se quiere alguna aceituna. Todo salseado con una mezcla de: Yogur natural + 1 cuchara de mayonesa + chorrito de oliva + limón + sal y mostaza dulce.
6 comments Mayo 27, 2009
Digo “Sí” (Ensalada con almonesa)

El otro día leí en algún lado que el humano es el único ser que puede decir “No”. Por la misma regla también supongo que el único que pueda decir “Sí”. Yo he dicho sí y empieza una nueva etapa. Empiezan tareas nuevas.
Tengo que salir y no tengo nada cocinado, pero en la nevera hay vegetales y “almonesa”, y frutos secos en el armario del pasillo .
Si no llego para la hora de la comida, sírvanse. Están en su casa.
Esta es repe pero hoy me apetece escucharla.
http://www.youtube.com/watch?v=a1PMzQ8PuCo
Me deseo y les deseo buen día.
Bien, ahora con un poco de tiempo para explicarme les cuento que desde hace mucho tenía ganas de encontrar una receta de mayonesa de almendras, realmente no hay mucho por la red, pero yo tenía el aguijón bien clavado. Durante años, visitar el mercadillo del agricultor de Mazo, y comer allí sentada en el suelo una pita rellena con ensalada al gusto y esa salsa (o la mayonesa de hierbas que también me encantaba), fue uno de los placeres que recomendaba a todos los que quería bien. Hasta que al final el puesto ambulante de la alemana y su familia debió cambiar definitivamente el rumbo y no volvió. Así me quedé con el regusto de no haberle preguntado nunca. Cuando pruebo algo rico que identifico con alguien o con un lugar, no me gusta descifrar el misterio. Jamás haré caramelos de jengibre ni batidos de papaya en copa, por ejemplo… y probablemente jamás hubiera intentado averiguar la fórmula de aquel moje si ella siguiera allí.
Lo que leí sobre el tema no me aportaba nada, así que finalmente decidí hacer una lactonesa especial, ya que la base sería leche de almendra. Ni corta ni perezosa, y ante el precio y lo pesado de hacer una horchata de almendras, decidi partir de un brick de leche comercializada. No soy capaz ahora de contarles las risas cuando, al probar la salsa, me supo más dulce que un postre. Y es que yo no había probado aquella leche y no sabía que era hasta empalagosa.
Al final, con bien de pimienta de colores y el añadido de las pipas hizo un papel más que regular, muy pero muy honrroso. No llega a ser la de mi recuerdo pero teniendo esa base, volveré. (Por cierto que desde navidad no había mirado el precio de las almendras y nueces, qué bárbaro, si cuesta tanto un paquetito de esos de 250 grs como dos pechugas de pollo. Cuando suban las pipas, ya no sé qué fruto seco podré comer salvo manises).
En fin, la receta como comento es la de una lactonesa: horchata de almendras al fondo con sal, un ajito o medio, o al gusto, chorrito de limón, aceite de semillas arriba y batir dejando en el fondo y quieta la minipimer. Subir poco a poco y a medida que vaya cuajando. Una vez llegados al borde, hacer movimientos arriba y abajo. El resultado es una crema sedosa, incluso pecaminosa si se encuentra con el pan.
Montar la ensalada: lechuga, tomate, zanahoria, pepino -yo diría imperdonable su falta- y cebolleta. Regar con la salsa, pimienta de colores y pipas. Para adornar y completar: los tomatitos secos.
14 comments Mayo 6, 2009









