Llegó, por fin!!! (tortas de calabaza)

Noviembre 4, 2009

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Llegó, por fin, está aquí EL OTOÑO!!!!

La tarde noche de ayer llovió, de mar a montaña se tendió el gris, grumoso y volumétrico hasta que descargó. En las luces de los faros lo vi. Más allá, nada!!

Y al volver  a casa, cómo se agradece un colacao con tortas de calabaza ;-) .

Muchas sensaciones podría describir, notas sobre esta receta y sobre otras ofrecidas. Pero voy mal de tiempo, tengo que coger un avión. Así que, a la vuelta será…

Buen día. Y no olvidemos mojarnos si, con suerte, vuelve a llover.

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Tortas de calabaza

Calabaza guisada con pizca mínima de sal y rama de canela (en este caso cocinada al micro) chafada en un cuenco, a la que se le añade  leche (yo de coco), 1 huevo batido, pizca de jengibre y un poco de azúcar. Luego hacer una masa como para buñuelos, removiendo con harina y levadura.

Dejar reposar media horita y freír a cucharadas, apartándolas sobre papel absorvente.

Como se puede ver, yo las preferí chiquititas, así me engaño y pienso que no cometo pecado grave. ;-) Pero quiá… la verdad es que empapa bastante el aceite, y la opción de ponerle leche de coco  en lugar de leche normal creo que aún lo agravó más. Peroooo, el resultado es una tortita de un sabor muy “redondeado” , equilibrado y suave, y una textura jugosa y efímera.

Aquí en la isla -ahora sé que en tu casa también-  llamamos torta a estas masas fritas con huevo, leche y harina simplemente especiadas con limón y canela, o a las que se le suma calabaza o restos de arroz. En ocasiones las he servido, en lugar de con azúcar por arriba, con mojo de queso. Transformando un dulce en un picoteo, poco convencional según quién lo mire, ¡vale!, pero rico.

Poema Canción De Otoño de Paul Verlaine

Los sollozos más hondos
del violín del otoño
son igual
que una herida en el alma
de congojas extrañas
sin final.

Tembloroso recuerdo
esta huida del tiempo
que se fue.
Evocando el pasado
y los días lejanos
lloraré.

Este viento se lleva
el ayer de tiniebla
que pasó,
una mala borrasca
que levanta hojarasca
como yo.

Versión de Carlos Fujol

No llego a  ponerle música… si a alguien se le ocurre sugerir por esta vez, estaré encantada de recibir el regalo.

Entry Filed under: COSAS ISLEÑAS, DULCES Y DESAYUNOS. .

11 Comments Add your own

  • 1. Puntiyo  |  Noviembre 4, 2009 at 09:00

    Vaya juego que te ha dado la calabaza.
    A mi también me encanta el otoño, lo que no entiendo porque no debemos olvidar de mojarnos, personalmente no tengo esperanza alguna de crecer.
    Tenga usted un buen día.

    Responder
    • 2. adormidera  |  Noviembre 7, 2009 at 06:58

      Para mí el agua, la lluvia, mojarse, es un símbolo, reconozco que muy personal y subjetivo, de renovación y crecimiento. De una manera simple, como la tierra, sin más.
      No es nada profundo ni meditado ni razonable, es instintivo y no sé desde cuando asumido.

      Así cuando deseo que nos mojemos es como decir que permanezcamos cual esponjas… no sé… zarandajas mías… ya ves.

      Unos se desean felices horas, que toque la lotería, que se coman perdices… Yo cuando veo o huelo lluvia, me atrevo a poner en palabras mis boberías. jajajajajjaja, pierdo la vergüenza, me temo.

      Buen día también para tí y prepárate, que aún queda calabaza para un ratito más. jejeje

      Responder
  • 3. polita  |  Noviembre 4, 2009 at 14:22

    Pues a mi me gusta mojarme… El domingo era verano cuando entramos a comer y cuando salimos: Otoño. Llovió todo lo que no había caido en el mes de Octubre. Claro que en el Norte es mas normal que en las islas.

    Besotes pucelanos!!!

    Responder
    • 4. adormidera  |  Noviembre 7, 2009 at 07:04

      Sí, mi querida… aquí los cambios bruscos sólo se tienen de lado a lado del túnel, jajajajajaja.
      Pero mira… te cuento una curiosidad. Justo donde yo vivo, puede estarte cayendo sobre la cabeza la de dios, moverte 200 metros y que ni una chispa te roce.

      Es curioso cuando te ocurre, pero sin embargo cuando miras por encima, desde el avión, te da la impresión que abajo tendrías que estar como los personajes de los barómetros-termómetros de antes, que salían de la casita ahora con paraguas, ahora con cestita de recoger flores…de lo moteado y dispar que se ve.

      Un besote y , por fin, feliz otoño, felices lluvias. :-)

      Responder
  • 5. Marhya (Maby)  |  Noviembre 4, 2009 at 19:10

    No me atrevo a sugerir una música para ello, la verdad. Quizá tan sólo sonidos del otoño, al caminar.
    Estas tortas no las conocía y tienen una pinta espléndida.
    Besos.

    Responder
    • 6. adormidera  |  Noviembre 7, 2009 at 07:09

      Creo que deben ser algo así como lo que ustedes llaman buñuelos. No sé, no recuerdo ahora la receta.

      Así es como se hacían de siempre en mi casa, salvo que en lugar de jengibre llevan canela, y en lugar de coco: leche normal. Son las preferidas de mi padre y mis tías, aunque mi madre no las hiciera, siempre le traían un plato cuando ellas andaban metidas en fritadas.
      (Como aquello que te contaba en tu blog )

      Ya pensaba subirlas tiempo ha, y este año ya tenía antojo más que regular -tb a cuento del tema de la estacionalidad en la mesa-, hasta que el otro día me mandaron un correo poniéndome los dientes largos, con imágenes provocadoras, puro estímulo al pecado… y caí.

      Gracias por la sugerencia de sonidos… van perfectos, sí!!

      Responder
  • 7. picapusa  |  Noviembre 6, 2009 at 08:33

    me parecen estas tortas como fritas?? dinos algo mujer… no te lo guardes para ti solita… anda

    se ven deliciosas, haces unas fotos muy sugerentes, besitos

    Responder
  • 8. adormidera  |  Noviembre 7, 2009 at 07:11

    jajajajjajaja, Como no me lo engalana nadie, me lo engalano y como yo solita, Toñi.

    Ya he puesto la receta, niña, que no se diga. Que el otro día es que no me daba tiempo a más.

    Un bessssssssso sonoro.

    Responder
    • 9. picapusa  |  Noviembre 9, 2009 at 08:19

      jooooo, que ricas, ahora que lei la receta completa!! pero como le dije a Juan, las masas fritas se me dan fatal, o las dejo crudas o las dejo quemadas, el equilibrio no va conmigo…

      besitos.

      Responder
  • 10. zerogluten  |  Noviembre 8, 2009 at 17:25

    El otoño es sin duda mi estación favorita del año. El cambio de todo, de colores, de sabores, de sentimientos, de apetencias, el renacer…
    Esos buñuelos, sean del tamaño que sean, son pecado mayor, por lo ricos. más que nada. Incitan a la gula, querida amiga, independientemente del tamaño.
    Precioso poema.
    Besitos sin gluten.

    Responder
  • 11. mesilda  |  Noviembre 8, 2009 at 19:42

    Las tortitas son el complemento perfecto para una tarde lluviosa y mirar atraves de la ventana……..pero yo no quiero mojarme, porque el pelo se me encrespa como un leon¡¡jajaja.
    Besets.

    Responder

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Devorando el Mundo.

Nací con la boca abierta... entrando a este mundo jugoso de duraznos y limones y sol maduro y esta rosada carne de mujer, este mundo donde la cena está en el aliento del desierto sutil, en las especias del mar distante que flotan el sueño tarde en la noche. Nací en alguna parte entre el cerebro y la granada saboreando las texturas deliciosas de cabello y manos y ojos, nací del guisado del corazón, del lecho infinito, para caminar sobre esta tierra infinita. Quiero alimentarte con las flores de hielo de esta ventana de invierno, los aromas de muchas sopas, el perfume de velas sagradas que por esta casa de cedro me persigue. Quiero alimentarte con la lavanda que se desprende de ciertos poemas, y la canela de manzanas asándose, y el placer simple que vemos en el cielo cuando nos enamoramos. Quiero alimentarte con la tierra acre donde coseché ajos, quiero alimentarte de memorias surgiendo de los troncos de álamo cuando los parto y del humo de piñones que se junta en torno a la casa en una noche quieta, y los crisantemos en la puerta de la cocina. (James Tipton, 1995)

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