Para tí, enano, aunque no te llames Pedro » DSCF6785

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Devorando el Mundo.

Nací con la boca abierta... entrando a este mundo jugoso de duraznos y limones y sol maduro y esta rosada carne de mujer, este mundo donde la cena está en el aliento del desierto sutil, en las especias del mar distante que flotan el sueño tarde en la noche. Nací en alguna parte entre el cerebro y la granada saboreando las texturas deliciosas de cabello y manos y ojos, nací del guisado del corazón, del lecho infinito, para caminar sobre esta tierra infinita. Quiero alimentarte con las flores de hielo de esta ventana de invierno, los aromas de muchas sopas, el perfume de velas sagradas que por esta casa de cedro me persigue. Quiero alimentarte con la lavanda que se desprende de ciertos poemas, y la canela de manzanas asándose, y el placer simple que vemos en el cielo cuando nos enamoramos. Quiero alimentarte con la tierra acre donde coseché ajos, quiero alimentarte de memorias surgiendo de los troncos de álamo cuando los parto y del humo de piñones que se junta en torno a la casa en una noche quieta, y los crisantemos en la puerta de la cocina. (James Tipton, 1995)

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